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Pedro Sánchez niega la corrupción en su entorno e insiste en la inocencia de Zapatero, Begoña Gómez y su hermano

Pedro Sánchez niega la corrupción en su entorno e insiste en la inocencia de Zapatero, Begoña Gómez y su hermano
 

En un ejercicio sin precedentes de blindaje político y negación de la realidad, Pedro Sánchez ha aprovechado su balance del curso político para romper una lanza en favor de su entorno más íntimo y personal. El presidente del Gobierno ha negado tajantemente la existencia de cualquier tipo de corrupción en su Ejecutivo o en su círculo cercano, e ha insistido con vehemencia en la absoluta inocencia de su esposa, Begoña Gómez, su hermano, David Sánchez, y el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

A pesar de los abrumadores indicios y de los frentes judiciales abiertos que sitúan a su cónyuge a las puertas de un juicio con jurado popular por presunta malversación y tráfico de influencias, Sánchez ha despachado el asunto asegurando que el tiempo pondrá las cosas en su sitio y que confía plenamente en que las causas quedarán en nada.

Un escudo protector para el entorno de La Moncloa

El jefe del Ejecutivo ha calificado todas las investigaciones judiciales e informaciones periodísticas como una «campaña de acoso y derribo» orquestada por la derecha y la extrema derecha. Lejos de ofrecer explicaciones sobre los sobresueldos, la creación de plazas a medida para su hermano en la Diputación de Badajoz o las gestiones de Begoña Gómez desde el complejo presidencial, Sánchez ha optado por cerrar filas de forma numantina alrededor de los suyos.

En el caso de Zapatero, salpicado por sus vínculos con el régimen venezolano y por los recientes escándalos que salpican la mediación socialista, el líder del PSOE ha calificado su labor de «impecable», tratando de desactivar cualquier atisbo de duda sobre la conducta de su padrino político.

Desprecio a la acción de los tribunales

Desde la oposición y diversos sectores jurídicos se señala la gravedad de que un presidente del Gobierno intente dictar la inocencia de imputados desde la tribuna de La Moncloa, deslegitimando la labor del juez Peinado y de los tribunales que mantienen acorralado a su círculo familiar. Con esta comparecencia, Sánchez busca afianzar a su parroquia militante y levantar un muro defensivo ante un otoño judicial que se prevé de extrema vulnerabilidad para su Gobierno.