La crisis migratoria de Ceuta mantiene abierto el enfrentamiento dentro del Gobierno entre el Ministerio del Interior y el de Defensa. El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, continúa defendiendo que los servicios de inteligencia no trasladaron a su departamento información que permitiera anticipar la dimensión del asalto registrado el pasado 30 de julio.
La controversia se agravó después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, asegurara que los acontecimientos habían sido advertidos previamente por los servicios de inteligencia. Una afirmación que posteriormente fue cuestionada por Moncloa, que respaldó públicamente la versión de Interior.
Ante esta situación, Presidencia del Gobierno ha comenzado a investigar si determinados organismos de inteligencia disponían de informes escritos que no fueron remitidos a Interior y si parte de la información se transmitió únicamente de manera verbal.
La situación ha elevado todavía más la tensión entre Marlaska y Robles, cuyas diferencias vienen de años atrás y que, según fuentes políticas, han adquirido ahora un marcado carácter personal. Desde Interior se habría trasladado a Moncloa la posibilidad de que algunos avisos sobre el riesgo de una entrada masiva en Ceuta no llegaran al departamento por negligencia o de manera deliberada.
Moncloa busca nuevos documentos
El foco se encuentra ahora en la información que manejaban los servicios de inteligencia civiles y militares dependientes de Defensa antes de los acontecimientos del 30 de julio.
Fuentes consultadas apuntan a que el entorno del presidente Pedro Sánchez sospecha que pudieron existir más documentos escritos en los que se analizaba el riesgo de una oleada de entradas en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos.
Por ello, desde Presidencia se estarían realizando comprobaciones entre miembros de los servicios de inteligencia que trabajan habitualmente con el Gobierno, incluidos aquellos destinados en el entorno de Moncloa. El objetivo sería localizar cualquier documento elaborado en los días anteriores al asalto que no hubiese sido trasladado a Interior.
Mientras tanto, en los servicios de inteligencia dependientes de Defensa mantienen que Interior sí recibió información sobre el riesgo existente. Según esta versión, los avisos se hicieron llegar tanto por escrito como verbalmente, tal y como reconoció Robles durante su comparecencia en el Congreso.
En estos organismos existe además malestar con la Delegación del Gobierno en Ceuta, después de que esta institución negara haber recibido personalmente los avisos mencionados por Defensa.
El peso de las comunicaciones verbales
Uno de los elementos centrales de la polémica es que parte de la información habría sido trasladada de forma oral.
Fuentes militares explican que este tipo de comunicaciones se ha extendido durante los últimos años dentro de los servicios de inteligencia. El motivo sería el temor de algunos analistas y funcionarios a dejar por escrito informaciones con posibles implicaciones políticas, especialmente cuando estas pueden generar responsabilidades posteriores.
Por este motivo, determinadas informaciones se trasladan verbalmente entre integrantes de diferentes organismos vinculados a la seguridad del Estado. Esta práctica permitiría comunicar determinadas alertas sin generar necesariamente un documento formal que quede registrado en los canales administrativos.
Interior y Defensa mantienen versiones opuestas
La gestión previa a la crisis de Ceuta ha provocado durante agosto un intercambio de versiones entre Defensa e Interior.
Desde el departamento de Margarita Robles se ha defendido que tanto el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas) habían trasladado información a las Fuerzas de Seguridad y a la Delegación del Gobierno antes de las entradas masivas de finales de julio.
Interior, en cambio, sostiene que no recibió ningún informe de inteligencia que permitiera prever ni la fecha ni la magnitud de lo ocurrido.
Durante su comparecencia del 25 de agosto en la Comisión de Defensa del Congreso, Robles afirmó que los servicios de inteligencia habían cumplido con sus funciones y que la información disponible había sido compartida con las autoridades correspondientes.
La ministra explicó que el 29 de julio, un día antes de los acontecimientos, los agentes desplegados en Ceuta comunicaron a la Delegación del Gobierno la existencia de convocatorias difundidas a través de redes sociales. Algunas de ellas habrían alcanzado grupos de hasta 180.000 usuarios que planteaban cruzar la frontera el 30 de julio, coincidiendo con una celebración en Marruecos. Robles también pidió disculpas por los retrasos producidos en la respuesta del Gobierno.
Ese mismo día, tras el Consejo de Ministros, Marlaska negó que Interior dispusiera de un informe que anticipara lo sucedido. El ministro argumentó que, de haber existido una alerta formal de esa naturaleza, habría sido trasladada a los niveles superiores del Gobierno para que se adoptaran medidas preventivas.
Moncloa respaldó la posición de Interior y estableció como versión oficial que no existían informes escritos de inteligencia previos que permitieran anticipar el episodio fronterizo.
La Delegación del Gobierno en Ceuta también apoyó esta versión y aseguró en un comunicado que no había recibido ningún documento o informe de inteligencia que advirtiera previamente de la llegada masiva de personas.
Ante estas afirmaciones, desde Defensa insistieron en que la información transmitida por los efectivos del CNI a las autoridades de Ceuta y a las Fuerzas de Seguridad se realizó mediante comunicaciones verbales y operativas sobre el terreno el 29 de julio. Esta circunstancia explicaría, según el Ministerio, por qué no existe necesariamente un registro documental formal de dichos avisos.