El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha dado este lunes en Teruel el pistoletazo de salida a la precampaña para las elecciones autonómicas de Aragón, previstas para el próximo 8 de febrero, con un mensaje centrado en la denominada España despoblada, a la que ha definido como “abandonada y traicionada por el bipartidismo”.
El Palacio de Congresos de Teruel ha acogido el acto de presentación de los candidatos de VOX, en el que también han intervenido el aspirante a la Presidencia del Gobierno de Aragón y cabeza de lista por Teruel, Alejandro Nolasco, así como los cabezas de lista por Huesca y Zaragoza, David Arranz y Santiago Morón.
Durante su intervención, Abascal ha agradecido el respaldo de militantes y simpatizantes y ha puesto en valor el compromiso de quienes, según ha señalado, “dan un paso al frente en VOX con sus trabajos, sus familias y sus preocupaciones”. A su juicio, el crecimiento del partido se explica por la implicación directa de sus afiliados frente a las estructuras tradicionales de poder.
El líder de VOX ha subrayado que la elección de Teruel como escenario del inicio de la precampaña no es casual, sino “una declaración de intenciones”. En ese sentido, ha afirmado que la provincia se ha convertido en símbolo del abandono de amplias zonas del país por las políticas del Partido Popular y del PSOE, a quienes ha acusado de pactar “todo” tanto en Bruselas como en las instituciones nacionales.
Abascal ha cargado duramente contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ha señalado como “el problema de Teruel, de Aragón y de España”, y ha vinculado las políticas compartidas del bipartidismo con la inseguridad, la inmigración ilegal, el deterioro de los servicios públicos y las medidas ideológicas que, a su juicio, perjudican al campo, a los autónomos y a las familias.
Por su parte, Alejandro Nolasco ha denunciado los pactos entre PP y PSOE, la exclusión de VOX de determinados debates electorales y unas políticas que, según ha afirmado, han contribuido al empeoramiento de la seguridad y de la calidad de vida en ciudades como Teruel, reforzando —ha dicho— el sentimiento de abandono institucional en amplias zonas de Aragón.