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Greta y la pedofrastia

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Hemos podido enterarnos, gracias al blog sobre uso del español que incorpora la web periodistas-es.com, de la existencia de un neologismo que viene como anillo al dedo de la pobre Greta. 

Greta Thunberg, la niña que acusó a los miembros de la O.N.U. de haberle arruinado la infancia, debió dirigir, más bien, ese reproche a sus padres, la singular pareja ecoprogre que un buen día tomó la decisión de pasear a su niña por el mundo, una adolescente con problemas psicológicos bastante delicados, cuyo futuro puede ser el de un juguete roto, como ya adelantamos en esta misma web. 

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El neologismo pedofrastia, dice el blog al que seguimos, se considera válido en español para hacer referencia a la estrategia de recurrir a niños en un discurso o debate con el fin de conmover a la audiencia, de modo que se deje llevar más por las emociones que por la razón.

Pedofrastia, dice, es un calco del anglicismo pedophrasty, formado con las voces del griego παῖς, παιδός (paîs, paidós) ‘niño’, y φραστήρ, ῆρoς (frastér, frastêros) ‘guía, informador, ilustrador’.

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El origen del término se atribuye al ensayista libanés Nassim Nicholas Taleb, que lo explica como «la argumentación en la que se recurre a niños para dejar en evidencia al oponente, ya que ante niños que sufren todo el mundo se queda indefenso y desaparece el escepticismo; nadie es capaz de dudar de la autenticidad del argumento o de la fuente de información. Se trata de una estrategia que se apoya a menudo en fotografías. Puede asimismo aludir a la explotación de bebés por parte de sus padres, que los alquilan a mendigos».

Por tanto, el uso de esta palabra en los ejemplos anteriores es adecuado. Asimismo, concluye el citado blog, “para referirse a la persona que incurre en la pedofrastia, es adecuado el empleo de pedofrasta, como en «El pedofrasta usa a los niños para satisfacer sus deseos ideológicos»”.

A la vista de lo cual basta una sola palabra para definir no solo a los padres de la pobre Greta sino a todos aquellos miembros del movimiento ecoprogre o de los medios afines que la están manipulando, que están utilizando su voz y su presencia como argumento de autoridad en un debate ideológico que, además, ha puesto en casa a los padres. Pedofrastas son ellos y todos los que ya forman parte de “la Corte de Greta”, una corte completamente interesada y deleznable.

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