Oriente Medio vive hoy una jornada histórica. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha aterrizado en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv para asistir a la entrega de rehenes liberados por Hamás y participará esta tarde en la Cumbre de Paz de El Cairo, convocada con el objetivo de consolidar un alto el fuego duradero y avanzar hacia un acuerdo regional que devuelva la estabilidad a la zona.
La visita del presidente norteamericano supone un gesto de respaldo explícito a Israel y a los esfuerzos diplomáticos de mediación impulsados por Egipto, Qatar y la ONU. Según fuentes israelíes, Trump ha respondido personalmente a la invitación del primer ministro Benjamin Netanyahu, con quien mantendrá una reunión privada antes de viajar a Egipto para participar en la cumbre junto a líderes internacionales y representantes humanitarios.
Durante la mañana, el gobierno israelí ha confirmado la liberación de un grupo de rehenes, lo que marca un nuevo hito tras meses de negociaciones discretas. Trump presenciará la ceremonia oficial de recepción en Jerusalén, un acto que busca simbolizar la unidad del mundo libre frente al terrorismo y el reconocimiento del sufrimiento de las víctimas.
La Cumbre de Paz de El Cairo reunirá esta tarde a más de veinte delegaciones, entre ellas las de Estados Unidos, Israel, Egipto, Arabia Saudí, Francia, Italia y España. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha sido una de las líderes europeas más activas en su apoyo a la iniciativa, reafirmando su compromiso con la seguridad de Israel y la defensa de los derechos humanos en la región. Fuentes diplomáticas no descartan un encuentro bilateral entre Trump y Meloni para coordinar un plan de reconstrucción humanitaria en Gaza.
El presidente estadounidense ha declarado que “la libertad de los rehenes no es solo un acto humanitario, sino el comienzo de una nueva etapa de justicia y esperanza para Oriente Medio”. La Casa Blanca ha confirmado que Trump ofrecerá un discurso al término de la cumbre, en el que subrayará el papel de Estados Unidos como garante de la paz y la seguridad regional.
Desde Jerusalén, Netanyahu ha calificado la jornada como “un día de esperanza para Israel y para todos los que creen en la libertad”, mientras que el ministro de Exteriores, Eli Cohen, ha destacado la cooperación internacional como “prueba de que la diplomacia puede prevalecer sobre la violencia”.