Joe Kent, recién dimitido, advierte de que un despliegue terrestre sería “un desastre” y cuestiona la amenaza iraní
El exdirector del Centro Nacional contra el Terrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ha pedido al presidente Donald Trump que escuche a los sectores de su propia base política contrarios a la guerra con Irán, tras su dimisión el pasado martes.
En una entrevista publicada por The Washington Post, Kent asegura que ha iniciado una campaña para trasladar sus argumentos contra el conflicto a otros votantes conservadores, participando en podcasts y espacios vinculados al entorno del movimiento MAGA.
Campaña para influir en el entorno conservador
El exresponsable antiterrorista explicó que busca abrir el debate dentro del propio electorado republicano, interviniendo en programas de figuras influyentes como Tucker Carlson o Megyn Kelly, con fuerte seguimiento entre simpatizantes de Trump.
Kent sostiene que, pese a su salida del cargo, mantiene una relación correcta tanto con el presidente como con el vicepresidente JD Vance, aunque subraya que sus discrepancias sobre la guerra siguen intactas.
“Irán no representaba una amenaza inminente”
En su carta de dimisión, el exalto cargo afirmó que no puede respaldar el conflicto porque: «Irán no representaba ninguna amenaza inminente»
Además, acusó a Israel de influir en la política estadounidense a través de su “poderoso lobby”, una afirmación que ha reiterado en sus declaraciones posteriores.
Kent también criticó a Fox News, a la que acusa de formar parte de un “ecosistema proisraelí” que limita la presencia de voces disidentes.
Preocupación por un posible despliegue terrestre
El exdirector de Contraterrorismo mostró especial inquietud ante la posibilidad de que Estados Unidos envíe tropas al terreno, en particular para asegurar la isla iraní de Kharg, principal centro de exportación de crudo del país.
Según explicó, esta opción le pone “muy nervioso” y advirtió: «Simplemente creo que eso sería un desastre»
Kent alertó de que un desembarco en la isla podría dejar a las tropas estadounidenses expuestas: «Sería entregar a Irán un grupo de rehenes en una isla que podrían bombardear con drones y misiles»
Un conflicto en curso sin horizonte claro
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada el 28 de febrero tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, está a punto de cumplir un mes sin que la Casa Blanca haya definido su duración o estrategia de salida.
En paralelo, el aumento de la tensión en la región ha provocado un encarecimiento del petróleo, en un contexto en el que el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico para el suministro energético global.
Este fin de semana, Trump volvió a elevar la presión al advertir de posibles ataques contra infraestructuras iraníes si Teherán no garantiza el tránsito marítimo en la zona.
Escenario de división interna
Las declaraciones de Kent reflejan una creciente división dentro del entorno político que respalda a Trump, en un momento en que la escalada militar en Oriente Medio plantea riesgos tanto estratégicos como económicos para Estados Unidos.