El Papa ha visitado este sábado la histórica Mezquita Azul de Estambul en su tercer día de viaje apostólico a Turquía, aunque decidió no realizar ningún gesto de oración dentro del templo, a diferencia de sus predecesores Benedicto XVI y Francisco, quienes sí se recogieron brevemente durante sus visitas.
Según fuentes del séquito pontificio, al ser preguntado por las autoridades turcas si deseaba tomarse unos segundos para orientarse hacia La Meca —como hicieron sus antecesores en un gesto de respeto interreligioso—, el Papa respondió que “solo quería visitarla”, limitándose a recorrer el monumento acompañado por un guía y representantes religiosos locales.
El gesto marca un cambio significativo respecto a visitas anteriores: en 2006, Benedicto XVI protagonizó una histórica oración en silencio orientado hacia La Meca, y en 2014 Francisco repitió el gesto, considerado entonces un símbolo de fraternidad y diálogo entre el cristianismo y el islam. En esta ocasión, sin embargo, la visita se desarrolló de forma estrictamente cultural y protocolaria, sin componente espiritual.