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28 DE ABRIL

Cinco razones por las que estas no son unas elecciones cualquiera

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1. Comparecen, por primera vez, cinco grandes partidos de ámbito nacional: PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos y VOX. Ninguno obtendrá menos de 30 diputados. Son, al contrario que UPyD, formaciones de envergadura y con capacidad de condicionar las mayorías. Un escenario casi inédito en la política española, que sólo cuenta con un precedente: las primeras elecciones, donde la UCD, el PSOE, el PCE y AP obtuvieron representación.

2. A las elecciones acuden dos bloques bien diferenciados, graníticos e impermeable al otro. El primero de ellos, es sabido, estaría formado por una suerte de Frente Popular redivivo: PSOE, Podemos y toda una colección de partidos nacionalistas y separatistas. Y enfrente la reunión de los partidos de centro y derecha, a saber: Ciudadanos (centro), PP (centro-derecha) y VOX (derecha). El trasvase de votos, tan enconadas están las posturas, se produce únicamente dentro de los propios bloques y no entre bloques.

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3. La irrupción de VOX en las Cortes será el acontecimiento político del año y sus implicaciones trascienden lo estrictamente político y parlamentario. Es la primera vez que un partido que discute la hegemonía cultural progresista y el sistema de ideas establecido y tenido como inviolable, obtendrá representación. La duda es cuán magra será esa representación. Por de pronto, sus actos desbordan los aforos y su discurso ha desplazado el eje político hacia la derecha por primera vez en cuarenta años.

4. La llama de Podemos se apaga y su respaldo electoral menguará, presumiblemente, hasta las cifras que habitualmente tuvo la extrema izquierda en España. El mejor resultado del PCE/IU fue los 23 de diputados de Santiago Carrillo en 1979. Podemos llegó a tener 70 diputados, una cifra engañosa, inflada, de falsa transversalidad, que ahora se readaptará al verdadero apoyo social de la izquierda radical. Así las cosas, España ve alejarse la amenaza neochavista…

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5. … pero ve cómo se aproxima la resolución del golpismo separatista. Pedro Sánchez ha gobernado con el apoyo explícito de los mismo partidos que golpearon la democracia y la unidad de la nación durante los meses de septiembre y octubre de 2017. Y si precisa sus votos, volverá a apoyarse en ellos. No descarta tampoco el indulto a los responsables de haber puesto contra las cuerdas al Estado. Un extremo que, de confirmarse, derrumbaría la democracia española, su sistema jurídico quedaría humillado y, lo peor, mandaría un mensaje dramático para la continuidad histórica de la nación española: atentar contra el Estado sale gratis.

Por eso estas no son unas elecciones cualquiera.

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