DECLARA EN EL SUPREMO

Cuixart tilda de ‘anecdótico’ el destrozo de coches de la Guardia Civil el 20S

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Jordi Cuixart ha reconocido que el papel de Òmnium Cultural era el de «movilizar a la sociedad», que defiende la autodeterminación y se ha reivindicado como un ‘preso político’.

Tras explicar el origen de organización cultural de OC, Cuixart ha explicado que el 99 por ciento de los miembros de Ómnium son separatistas y que defienden el derecho de autodeterminación «y aún más a partir de la sentencia del Estatut de 2010, en tanto que Cataluña es nación, y esto es un derecho inalienable».

Tengo un sentimiento republicano y aquí espero que eso no se esté juzgando», ha manifestado Cuixart, a lo que el fiscal le ha respondido, «no lo dude, no se le está juzgando por ello». El presidente de la Sala, Manuel Marchena, ha llamado la atención en varias ocasiones al compareciente por los exabruptos que ha ido soltando. 

Cuixart también se ha referido a un documento que aparece en el escrito elaborado por Ómnium de la acusación popular y al que la Fiscalía califica de «hoja de ruta» de las acciones que acabaron teniendo lugar en el otoño de 2017. Lo ha calificado de simple «declaración de intenciones» que «obedecía a una estrategia en la que se defendía la independencia y aportaba movilización social, para convertir las elecciones del 27 de septiembre en unas elecciones de carácter plebiscitario».

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Cuixart ha eludido responder a las preguntas que el fiscal le realizaba relativas a cada una de las decisiones del Gobierno regional o el Parlamento catalán que fueron suspendidas por el Tribunal Constitucional señalando que las desconoce en profundidad porque no es político, sino tan solo un «activista social». «Le mentiría si le dijera que todos fueron suspendidos o no, me consta que suspendió el referéndum pero le mentiría si le dijera esta sí o no porque no tengo suficiente conocimiento», ha añadido.

Al igual que los otros diez acusados que ya han declarado en semanas anteriores, Cuixart ha negado conocer hasta que se lo enseñó su abogada el documento denominado Enfocats.

Tilda de ‘pacífico’ el asedio a la Consejería de Economía

Cuixart ha asegurado que la actitud de los manifestantes el 20 de septiembre de 2017 frente a la Vicepresidencia y Consejería de Economía de la Generalitat era «pacífica», y considera que el daño de los coches de la Guardia Civil fue algo «anecdótico«, aunque reconoce que esta actitud supuso una «ruptura de la no violencia» y «no propia del civismo del movimiento soberanista».

En un tenso ‘rifirrafe’, uno de los más broncos de todo el juicio hasta el momento y que ha requerido muchas veces la intervención del presidente del tribunal, el fiscal ha preguntado en todo momento -salvo un par de preguntas sobre la valoración del acusado acerca de lo ocurrido- por hechos concretos, a lo que Cuixart acababa respondiendo después de muchas reflexiones sobre el derecho de manifestación y ante la insistencia de Moreno.

El interrogatorio referido al 20-S ha comenzado con la exposición al tribunal de mensajes de Twitter de Òmnium instando a la población a concentrarse para protestar por los registros, también uno informando de las direcciones de otros lugares donde estaban teniendo lugar intervenciones de la Guardia Civil.

Cuixart ha reconocido los tuits y se ha «reafirmado» en el que publicó él mismo porque «nunca» va a «renunciar a ejercer derechos fundamentales» como es el derecho de manifestación. «Era un asalto porque había más de 40 entradas y registros, detenciones y se habían cerrado de forma sistemática páginas web», ha denunciado.

Resta importancia al destrozo de los vehículos

Según su versión, fue consciente del estado de los coches pasadas las doce y media de la noche, cuando se fue «despejando» la zona y después de que tanto Jordi Sànchez, entonces presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), y él decidieran desconvocar la protesta.

Ante las numerosas preguntas del representante del Ministerio Público sobre este asunto, Cuixart ha intentado relacionar estos daños con los registrados durante el referéndum ilegal del 1 de octubre, pero al final ha acabado reconociendo que el ataque a los coches es una actitud que no comparte. Eso sí, a continuación ha querido resaltar que en aquel momento le pareció un hecho «meramente anecdótico». «Son los vehículos más lamentados de toda la historia», ha llegado a decir con ironía.

«Fue una actitud que no comparto y un comportamiento muy impropio, una ruptura de la no violencia que ha protagonizado siempre el movimiento soberanista», ha subrayado después el acusado, para insistir en que la situación «fue degenerando en una actitud no propia del civismo del movimiento soberanista».

«La violencia no forma parte del ADN de la sociedad catalana»; «La actitud de la gente era pacífica, serena, pero con un enfado muy grande»; «En Cataluña el enfado se canaliza sin violencia y sin el ‘a por ellos'», han sido algunas de las respuestas que ha dado Cuixart a las numerosas preguntas que le ha dirigido el fiscal sobre los hechos ocurridos el 20-S.

Comparación con Tianamén

Pero en general, ha remarcado que en esa concentración no se produjeron hechos violentos y ha asegurado que si él hubiese detectado violencia habría desconvocado a los manifestantes. Es más, ha llegado a comparar a algunos concentrados, los que se sentaron delante de un coche de la Guardia Civil en otro de los registros acometidos ese día, con la emblemática fotografía del hombre que se situó delante de un carro de combate durante las protestas de la plaza de Tiananmen de Pekín.

En otro momento, Cuixart ha explicado que Sánchez y él se subieron a uno de los vehículos del Instituto Armado porque los manifestantes no les oían cuando les empezaron a pedir pasadas las once de la noche que la concentración quedaba desconvocada. Según su declaración, hasta la noche no se planteó desconvocar la protesta porque el objetivo es que ésta tuviera «mucho éxito».

En cuanto a lo que dijo cuando Sànchez y él estaban encima del coche dirigiéndose a los manifestantes con un megáfono -que se iban a «dejar la piel»-, Cuixart lo ha justificado recordando que ese fue el lema de su campaña cuando se presentó a la presidencia de Òmnium Cultural unos años antes.

Numerosas han sido también las cuestiones que Moreno ha planteado sobre el hecho de que la comisión judicial terminara su registro en la Consejería de Economía y no pudiese salir del edificio debido al gran número de manifestantes. Pero para Cuixart, «no es cierto» que la comitiva no tuviera «libertad de movimientos».

Sobre el pasillo a la comitiva judicial

El acusado, que se ha desvinculado de otras protestas que tuvieron lugar el 20-S y sólo ha reivindicado la de la Consejería, ha recordado que «se creó un pasillo de voluntarios para todo el que quisiera salir» y que incluso él avisó para que fuese «más ancho» para que las personas que estaban dentro del edificio no tuvieran «agobio». «Si es verdad que había mucha gente. Había una multitud de manifestantes, pero no se les impedía salir», ha reiterado.

«¿Le parece que era posible que por ahí saliese alguien de la comisión judicial?», ha llegado a preguntar el fiscal, frente a lo que el líder de Òmnium ha replicado que él mismo «pasó por el pasillo» y también otras personas. Lo que ha cuestionado es que la Guardia Civil no hubiese tomado ninguna medida para acordonar la zona antes de llevar a cabo el registro en la Consejería de Economía: «Reconozco que fue aparatoso, pero ¿alguien en su sano juicio se cree que se puede entrar en la Vicepresidencia para registrarla y no tomar ninguna medida?».

«¿Pero sabe que los miembros de la comisión judicial no pudieron ni salir a comer?», ha preguntado el fiscal, a lo que Cuixart ha respondido con cierto desdén: «¿Cómo lo voy a saber? No sé si a alguno le dio pereza bajar, si alguno estaba haciendo dieta… No sabía el motivo porque sí podían usar el pasillo», ha afirmado, para cuestionar de igual forma las razones que llevaron a la secretaria judicial a utilizar la azotea y un edificio colindante para poder salir: «A mí me habría gustado que hubiera podido salir por el pasillo, pero ella creía que no era oportuno».

«¿Le gustó ese día?», ha preguntado el fiscal Moreno, a lo que Cuixart ha respondido que se le está juzgando por sus «hechos» y no por sus «gustos».