FISCALÍA Y JUEZ DE INSTRUCCIÓN

La AN pide a la Fiscalía que informe de las revelaciones de Villarejo sobre el 11M

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El juez y la Fiscalía se plantean reabrir el caso del 11-M tras el escrito presentado por el excomisario Villarejo ante la Audiencia Nacional.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ha dado traslado a la Fiscalía para que informe sobre los escritos presentados el pasado 27 de febrero por el comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo en los que afirma que la autoría intelectual de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid no se investigó como debería y aporta una serie de detalles en relación a la implicación de terceros.

Según fuentes jurídicas consultadas por Europa Press, el magistrado, que ha sido objeto de los escritos porque él lleva la causa que mantiene a Villarejo en prisión, ha remitido la documentación a la Fiscalía de la Audiencia Nacional por tratarse de asuntos que exceden del caso Tándem, que es materia de Anticorrupción.

El objetivo es que la Fiscalía exponga si la declaración remitida por el comisario jubilado tiene visos de credibilidad o muestra indicios delictivos que justifiquen una reapertura de las investigaciones sobre los atentados, de acuerdo a las mismas fuentes. En este caso, sería el Juzgado Central de Instrucción 6 quien asumiría las diligencias, dado que fue el encargado de la investigación del 11-M en 2004.

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La información de Villarejo

Según Villarejo, “el servicio secreto francés y personal cercano a la Embajada de Marruecos en Madrid” ayudaron a escapar al terrorista Jamal Ahmidan tras una entrega controlada de explosivos organizada por la Guardia Civil.

Simpre según la versión del policía, la operación para ayudar a huir a Ahmidan y el entrenamiento proporcionado a la célula terrorista de Morata de Tajuña llegaron “desde una cabina en el Líbano”. Y sobre esa cabina, sobre esa pista habría estado la policía española, con Villarejo a la cabeza: “Tuve conocimiento de la existencia de tal cabina gracias a las excelentes relaciones que mantenía por medio del comerciante de armas [Monzer Al Kassar] con los jefes del servicio de espionaje sirio, el general Alí Duba y más tarde su sucesor Abderraman Hunney [conocido como El Viejo]”, dice Villarejo, que pretende así justificar parte de sus trabajos de espionaje en el BBVA -presuntamente para perjudicar las operaciones de Sacyr-.

Con esa información en su poder, Villarejo habría concertado un viaje a Siria para obtener la lista de llamadas realizada desde la cabina: “Una vez conocido este dato crucial de la cabina, ante mi insistencia, [los servicios secretos sirios] optaron por facilitar el listado de llamadas, de manera extraoficial, entregándome una copia en mano para lo cual me pidieron un encuentro personal en Damasco, como medida de confidencialidad”.

Villarejo comunicó, según su versión, la necesidad de realizar ese viaje a “los máximos responsables que ya había nombrado en el Ministerio del Interior Rodríguez Zapatero, y tanto el DAO Miguel Fernández-Chico como el resto de la cúpula, en principio estuvieron de acuerdo con dicho viaje”. Pero, continúa el excomisario, en el último momento, con el visado ya en su poder, se le comunica que no viajará. Y se hace, además “sin alegar ninguna justificación para tal decisión. “Esto suponía que se despreciaba tan importante información, al no cumplir la condición de mi presencia, ya pactada”, continúa el exagente.

Ese viaje lo habría hecho, según la información publicada en el diario El Mundo tras una entrevista con el traficante de armas -y amigo de Villarejo- Monzer Al Kassar, el entonces comisario de Información, Telesforo Rubio.

Pero, explica Villarejo, la información que se obtuvo no fue la esperada: “Por parte del servicio secreto sirio se me comunica que una fuga de información procedente de España había alertado de esta entrega, por lo que miembros del espionaje francés habían viajado con anterioridad, llevándose este listado y facilitando a la delegación española una copia cercenada, donde ya no constaban determinados números. Por más que insistí en recuperar estos números, que tal vez podrían habernos conducido a conocer los autores intelectuales que dinero las instrucciones a los terroristas, mis gestiones fueron inútiles. Ni los sirios tenía interés en contrariar a Francia ni el Gobierno español a través del Ministerio de Interior mostró interés alguno en conocer estos datos”, explica.