JUICIO A LOS GOLPISTAS

Un guardia civil relata el 20S: ‘Uno gritó ‘poco ha matado ETA’. Me quisieron agredir’

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El cabo de la Guardia Civil responsable de uno de los registros realizados el 20 de septiembre en Cataluña, en el domicilio del asesor de la Consejería de Gobernación Juan Ignasi Sánchez Santín en Sabadell (Barcelona), ha relatado este miércoles en el Tribunal Supremo los tensos incidentes en los que se vio envuelta la comisión judicial tras ser rodeado el edificio por cientos de personas, lo que les obligó a salir por el garaje. «Me dijeron, cuando se abra la puerta salid corriendo, que os comen», ha señalado.

El testigo ha utilizado un lenguaje directo y desenvuelto para narrar de forma pormenorizada y muy gráfica lo ocurrido ante la sala que juzga a los golpistas, destacando además la labor de los agentes de Mossos d’Esquadra que acudieron al lugar, cinco de los cuales resultaron heridos.

«Los Mossos actuaron muy bien, se la jugaron ¿Eh? Otros días, pues ya no», ha manifestado, tras explicar que la gente congregada les aplaudió cuando aparecieron, pero cuando empezaron a actuar «ya no les decían ‘sois nuestra policía'».

El registro se inició con problemas. Al poco de empezar sus agentes le avisaron de la llegada de «personas del Ayuntamiento de Sabadell» y más tarde policía local del municipio preguntando qué hacían allí, al tiempo que decenas de personas comenzaban a congregarse en torno al bloque de viviendas.

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La concentración se iba incrementando y el guardia civil temió que pudieran entrar al portal y subir al piso, por lo que hizo una foto desde una ventana y se la envió a su superior, que le respondió que no se les ocurriera salir, que ya se estaban produciendo incidentes en Barcelona y que les enviarían refuerzos.

«Pero se complicó la cosa exponencialmente», ha seguido relatando el testigo, que ha descrito también el nerviosismo que empezó a hacer mella en el secretario judicial.

«Mis compañeros me dijeron: ‘de los coches olvidaros, si os abren pasillo os escoltamos hasta los logotipados’. Pero les pedí si podían liberar uno de nuestros vehículos que luego nos sirvió para salir», ha continuado el cabo, para añadir dirigiéndose al fiscal Javier Zaragoza: «Si le cuento como salí…». «Cuente, cuente», le ha respondido en ese momento el representante del Ministerio público.

«Uno gritó: poco ha matado ETA»

El clima se volvía cada vez más tenso, ha continuado relatando el cabo, para destacar que pudo ver como ocho o diez mossos en medio de la masa, que los rodeó y vapuleó. Entre los insultos que escuchó , el de «fascistas» u «opresores», mientras que «uno gritó ‘poco ha matado ETA’. Burradas», según ha resumido.

Sobre la salida de la comisión judicial, el testigo ha recordado que tardaron unas tres horas en poder abandonar la vivienda después de que la comisión judicial terminara el registro, y que como existía un garaje pensó «me la voy a jugar» y pidió que acercaran a la puerta el coche que había podido ser liberado del gentío.

«Todavía me da… -ha relatado el testigo visiblemente nervioso- Me dijeron, cuando se abra la puerta salid corriendo porque os comen. Los mossos contuvieron a la masa y salimos corriendo, y metimos en el coche al secretario, al detenido, las evidencias y dos agentes».

El testigo y otro agente salieron a la carrera seguidos de unas quince o veinte personas, que dejaron de perseguirles una vez doblaron la esquina. «Me quisieron agredir pero no, no me agredieron», ha continuado relatando, para concluir que tras volver a la zona aprovecharon que un grupo de personas se encontraba hablando con la mujer del detenido para meterse en otro coche. «Nos dieron golpes pero pudimos salir», ha manifestado ante la Sala.

Después volvió a la sede judicial para interesarse por el letrado de la administración de justicia, al que encontró «indignado» por lo ocurrido. «Estábamos todos nerviosos. Mucha impotencia, mucha impotencia, el momento de salir fue de angustia profunda. Estaban impidiendo la salida de la comisión judicial de una orden dictada por un juez», ha manifestado el cabo ante el tribunal, reviviendo lo ocurrido.

Arrancar setas o cebollas

En otro momento de la declaración, el testigo ha querido detallar la organización de las «20 o 30 personas» que se encontraban en las puertas del domicilio para impedir la salida de la comitiva judicial y ha dicho que unas formaban una «muralla de personas haciendo una barrera» y otras estaban sentadas. Asimismo, ha recordado que los concentrados gritaban «que arranquen setas», llamando así a los agentes para que les quitasen del paso, rememorando a un juego infantil catalán de ‘arrecar cebes’ (cebollas en catalán).

Esta expresión ha sido recuperada por la defensa del presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ejercida en esta ocasión por Álex Solá, que ha querido saber en qué consiste precisamente «arrancar setas», a lo que ha contestado que no sabe, que se lo tendría que «preguntar» a su mujer «que es catalana».

Por otro lado, como ya ha ocurrido con otros testigos, con los que se ha intentado denunciar irregularidades en las detenciones de los detenidos del 20-S, Solá ha preguntado si en esta ocasión había una orden explícita del juzgado para detener a Joan Ignasi Sànchez Santín. Le ha recordado que no fue arrestado según llegó la Guardia Civil al registro de su domicilio.

El cabo primero ha insistido en que tenía «instrucciones» de llevar a cabo esta actuación, pero que no recuerda el momento exacto en el que debía hacerlo. Aún así, ha restado importancia a esa cuestión, al tiempo que ha explicado que al entrar en la vivienda se encontró con que allí estaba el hijo menor de Sànchez Santín: «¿Qué hago, le detengo, le engrilleto, estigmatizo al niño?».

La ‘observadora internacional’ del 1-O sólo acudió a un colegio electoral a ver cómo se abría una urna

Helena Catt, que lideró un equipo de una docena de expertos pagados por el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (DIPLOCAT) que permaneció en Cataluña entre el 4 de septiembre y el 6 de octubre de 2017 -con el encargo de hacer un informe que recogiera «con perspectiva histórica» la realidad político-social en Cataluña durante esos días- no ha podido recordar en su declaración en el Tribunal Supremo qué ocurrió en Barcelona el 20 de septiembre.

El equipo, según el escrito de acusación de la Fiscalía, cobró un total de 114.592,50 euros a los que se sumaron 62.712 euros en gastos que fueron pagados en el mes de octubre, según ha reconocido.

«No sé lo que ocurrió el 20 de septiembre» ha respondido a preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, que también la ha inquirido por su experiencia concreta en la jornada del referéndum ilegal. «Estuve casi todo el día en mi oficina coordinando la labor de otros miembros de mi equipo», ha reconocido la experta, de nacionalidad neozelandesa, que ha contestado en inglés y asistida de intérprete.

La testigo, encargada de coordinar el trabajo de sus compañeros y asegurar la entrega del trabajo a Diplocat -lo que hizo a mediados de octubre desde Escocia- ha reconocido también haber visitado tan sólo un colegio electoral en dicha jornada, en el que observó cómo se abrían las urnas y se contabilizaban los votos «según el procedimiento acordado», se ha limitado a señalar.

Catt, que ha reconocido haber recibido 8.775 euros en concepto de salarios por su trabajo esos días en Cataluña, ha comenzado su declaración reconociendo ante la sala que tiene un máster en ciencia política y es doctora en Economía aunque actualmente no trabaja, y tampoco tenía empleo cuando viajó a «Cataluña» en 2017.

El grupo lo integraban politólogos y expertos en derechos humanos, administración electoral y medios de comunicación «contratados por Diplocat desde julio a mediados de octubre de 2017 para trabajar de lo que estaba pasando en Cataluña desde una perspectiva histórica», ha explicado.

No obstante, al ser interrogada por la fiscal y la abogada del Estado por aspectos concretos de su labor, como las instituciones que había visitado y las personas con las que se entrevistaba en esas fechas, Catt se ha limitado a señalar que es muy «mala para los nombres» y que sólo asistía a las reuniones que le indicaban «funcionarios de la Generalitat». También se encontraba con personas que tenían interés en conocerla, ha añadido.

Reunión con Romeva

No obstante, a preguntas del abogado de VOX Javier Ortega Smith, que ejerce la acusación popular, la experta ha reconocido que el exconsejero de Exteriores Raül Romeva -para quien se piden 16 años de cárel por los delitos de rebelión y malversación- se encontraba en algunas de las sesiones informativas a las que asistió. También se reunió con el secretario general de DIPLOCAT, Albert Royo.

No obstante, y ya en el turno de preguntas de las defensas, Catt ha descartado que su trabajo durante aquellos días pueda considerarse como una misión de observación electoral. «Era un proyecto de investigación, en ningún momento se nos pidió una validación del resultado -ha manifestado-. El hecho de que lo presenciásemos no hace que nuestro trabajo allí fuese una misión de observación».

El exdiputado alemán Bernhard Felix Von Grünberg, que estuvo presente en Cataluña en la jornada del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 como miembro de un grupo de extranjeros al que acompañaban asesores del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat), ha reconocido este miércoles ante la sala que juzga a los golpistas en el Tribunal Supremo haber mantenido un contacto «frecuente» con la expresidenta del Parlament Carme Forcadell en los últimos años, así como encuentros con el exconsejero de Exteriores Raül Romeva, el expresidente Carles Puigdemont y anteriores presidentes de la Generalitat.

El testigo ha realizado estas manifestaciones a preguntas del abogado de la acusación popular que ejerce el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, añadiendo sobre Forcadell -para quien se piden 17 años de cárcel por el delito de rebelión- que le había «conmovido» especialmente su actuación y tareas al frente de la Cámara catalana. Repreguntado por la abogada Olga Arderiu, que representa a la expresidenta, Von Grünberg no ha podido precisar si dichos encuentros se produjeron en las jornadas previas al 1-O, ya que esos días vio a muchas personas.

Von Grünberg ha comparecido en calidad de testigo a propuesta de las defensas de los acusados Oriol Junqueras, Raül Romeva y Jordi Cuixart, pero han sido los interrogatorios de la fiscal Consuelo Madrigal y de la abogada del Estado Rosa María Seoane los que han permitido sacar a la luz la relación del exdiputado con el Diplocat y asuntos referidos a aclarar el posible delito de malversación.

La declaración del testigo se ha extendido dos horas, ya que ha estado plagada de interrupciones, aclaraciones y repeticiones de preguntas porque ha comparecido en alemán y el tribunal ha podido saber lo que ha dicho a través de un traductor.

En una parte del interrogatorio de la fiscal, el exdiputado ha dicho que mantenía contacto habitual con el secretario general del Diplocat, Albert Royo, y que en el marco de esta relación salía frecuentemente a relucir el asunto catalán, razón que le llevó a tomar la iniciativa a querer viajar a Cataluña para el referéndum por su interés personal.

Madrigal ha preguntado a Von Grünberg si desde el Gobierno catalán le dijeron que la votación sería vinculante, a lo que ha respondido que «estaba informado de todo el trasfondo del asunto por los medios alemanes y por otras fuentes de información». A continuación, también ha reconocido que «tenía constancia» de que el Tribunal Constitucional había declarado ilegal la convocatoria y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) había ordenado cerrar colegios y requisar urnas. También supo que ese día «se cayó internet» y por eso se recurrió al censo electoral.

El testigo ha continuado afirmando que forma parte de un «proceso de normalidad democrática que las leyes sean declaradas inconstitucionales» en los países, pero el presidente del tribunal, Manuel Marchena, le ha interrumpido, haciendo constar que lo que se le piden son hechos y no valoraciones. Han sido varias las ocasiones en las que el magistrado le ha llamado la atención para pedirle que no comunique sus opiniones, sino únicamente lo que vio el 1-O.

A preguntas de las defensas, Von Grünberg, que fue diputado en el Parlamento de la región alemana de Renania del Norte-Westfalia, ha dicho que lo que ese día percibió en los colegios que visitó fue que la sociedad civil era la que estaba organizando la votación. Cuando la abogada del Estado le ha pedido una aclaración, ha manifestado que lo que le llevó a concluir esto fue que en los centros de votación no vio «un coordinador oficial», sino que «todos los ciudadanos» participaban «colaborativamente».

Además, ha subrayado que «los colegios habían sido ocupados la noche anterior» y las urnas también habían sido llevadas por ciudadanos. De este modo, ha explicado que no puede aportar ningún dato sobre posibles organizaciones que estuvieran al frente de la organización porque ninguna persona llevaba «indicativos».