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El jefe del operativo del 1-O relata agresiones con bolas de acero y productos deslizantes

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La nueva jornada del juicio a los golpistas en el Tribunal Supremo ha comenzado con la intervención del que fuera subsecretario de Hacienda y Función Pública bajo mando de Cristóbal Montoro, Felipe Fernández Rico.

 El comandante de la Guardia Civil que fue responsable del operativo frente al 1-O en 19 localidades rurales de Cataluña ha relatado este martes durante su comparecencia en el juicio por el ‘procés’ independentista en el Tribunal Supremo las diferentes agresiones que sufrieron los agentes a su cargo en lo centros de votación durante aquella jornada, que iban desde mordiscos a lanzamiento de botellas, sillas e incluso bolas de acero y un intento de atropello con moto.

También ha aludido al uso de «productos deslizantes» al paso de los agentes que acudieron a un centro, el de Sant Esteve Sesrovires, lo que parece conectar con la declaración en una sesión anterior del exdelegado del Gobierno, Enric Millo, que habló de que algunos agentes cayeron en la «trampa del Fairy» consistente en la utilización de este detergente para que cayeran al suelo, donde recibían patadas en la cabeza. El testigo también ha hablado de patadas en la cabeza a los agentes bajo su mando, un total de dos en los centros que le fueron asignados cuyos responsables fueron arrestados.

«Éramos increpados, insultados y golpeados, y se denotaba organización con ánimo de obstaculizar el cumplimiento del auto judicial por parte la Guardia Civil «, ha resumido, para aludir también que en algunos de los pueblos a los que acudieron, como Villalba de Sasserra, constataron la presencia de gente colocada en lugares estratégicos y que cuando llegaba el convoy utilizaba el teléfono para advertir de la llegada de los agentes comandados para retirar las urnas.

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En otros centros se colocaron «barricadas de alpacas de paja» y se intentó ocultar las urnas, como en Fonollosa, mientras que en otra localidad se produjo el intento de atropello con moto a los guardias civiles por parte de un individuo que cuando fue detenido trató de sustraer el arma a un agente.

Entre los materiales con los que los concentrados frente los centros hicieron frente al operativo policial este testigo -que ha declarado sin que su imagen pudiera ser vista en televisión- ha aludido a sillas metálicas, de madera e incluso bolas de acero. En otro de los casos uno de sus hombres resultó herido en la mano por un mordisco, y todo acompañado de insultos como «fascistas» o «hijos de puta».

Presencia mínima y pasividad de los mossos

Sólo en algunos de los centros la actuación de los agentes fue mínima, precisamente los mismos en los que había presencia de mossos d’Esquadra a la que en todo caso se ha referido como «mínima y pasiva», aunque en casos puntuales facilitaron la labor de los agentes del instituto armado hablando con los vecinos allí concentrados.

«Un mosso llegó ha manifestar que no reconocían a la Guardia Civil ni al Tribunal Superior de Justicia, y que sólo reconocían a Trapero», ha añadido, mencionando al mayor de los Mossos. Más tarde, a preguntas del abogado de Vox Pedro Fernández, el agente ha reconocido que en
en algún punto sí vio menores en las ventanas de un centro y ancianos a las puertas.

Señalan a Jordi Sánchez

Un agente de la Guardia Civil que participó en la detención del que fuera número dos del exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras Josep María Jové el 20 de septiembre de 2017 ha señalado directamente a Jordi Sànchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) como el causante de la decisión de que el exmandatario no fuera trasladado a su despacho en la Consejería de Economía donde ese día se practicaba un registro. «Mi superior me informó de que Sánchez había dicho que no iba a permitir el acceso de ningún vehículo y comitiva», ha afirmado.

Según ha manifestado este agente a preguntas del fiscal Javier Zaragoza, tras concluir el registro en el domicilio de Jové él se puso en contacto con el jefe de su grupo porque la intención era trasladar al detenido a la Consejería, con el fin de que estuviera presente en el registro de su despacho.

Mantuvo diferentes contactos telefónicos con su superior mientras esperaban que agentes del Instituto Armado aseguraban su salida -dado que en la puerta de la casa se habían concentrado muchas personas e incluso gente con tractores protestando por la actuación- en los que su superior aludía a la cantidad de gente concentrada a las puertas del edificio público sobre el mediodía de esa jornada.

En el último contacto fue cuando le contó que Sánchez le había informado que no permitiría la llegada de la comitiva, por lo que renunciaron a acudir.

Salvadó ordenó a su secretaria tirar ‘papeles por la ventana’

El primer agente en declarar, un guardia civil que participó en los registros del 20 de septiembre de 2017 en despachos de la Generalitat en cumplimiento del mandato del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, ha confirmado la conversación que el exsecretario de Hacienda Lluís Salvadó tuvo con su secretaria minutos antes de abrir la puerta a los agentes de la policía judicial.

«Entra al despacho, coge la pila de papeles y tíralos al patio», ha explicado el guardia civil que fue lo que ordenó Salvadó a su secretaria la mañana en la que los guardias civiles tenían orden de detenerle y registrar su domicilio y su despacho.

«Ya he cogido algunas, las he metido en la caja de aguas, pero está aquí la Guardia Civil y no me da tiempo«, le contestó su subordinada.

Así lo ha manifestado ante el tribunal, donde ha declarado sin que las cámaras de la televisión institucional hayan captado su imagen, tal y como él mismo había solicitado. Esta circunstancia ha provocado las protestas de los abogados de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu Van Den Eynde, y de Jordi Cuixart, Marina Roig, al considerar que puede ser vulnerado el derecho de defensa.

Tardó varios minutos en abrir

A preguntas del fiscal Javier Zaragoza, el guardia civil ha explicado que la primera entrada y registro con respecto a Salvadó se llevó a cabo en su domicilio. Llamaron a la puerta y tardó «tres o cuatro minutos en abrir», tiempo en el cual los agentes le oyeron hablar por teléfono. Cuando abrió la puerta, el exsecretario de Hacienda les comentó, «en un intento de excusar la tardanza», que estaba hablando con su secretaria.

Tras la intervención del teléfono móvil de Salvadó, ha indicado el testigo, los investigadores comprobaron que en esa llamada el exsecretario de Hacienda le pidió a su secretaria que entrara a su despacho, cogiera una «pila de papeles» y los tirara «al patio» de la consejería.

En ese momento ha interrumpido el interrogatorio Van Den Eynde para protestar por el hecho de que el guardia civil hablara del contenido de una conversación que él no escuchó en el momento del registro, pero el presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena, ha rechazado el argumento asegurando que el testigo no estaba haciendo ninguna valoración y estaba relatando «lo que vivió» en el marco de la investigación.

El fiscal ha preguntado entonces al guardia civil por el registro en el despacho de Salvadó. Según ha contado, a los agentes presentes les «llamó la atención» una «carpetilla azul» con los títulos «escenario de guerra y escenario de guerrilla», con «dos folios manuscritos con medidas jurídicas financieras que podría tomar el Estado español por los planes independentistas y la respuesta que ellos podrían dar».

El testimonio del guardia civil, esa referencia a los escenarios de guerra y guerrilla que barajaba la Generalitat de Cataluña, no es nueva. El 15 de octubre del pasado año el diario La Vanguardia tuvo acceso a esos dos folios manuscritos encontrados en el despacho del secretario de Hacienda y en los que un autor aún sin identificar analizó dos supuestos económicos y las consecuencias de cada una de las dos posibilidades.

Entre los documentos que la secretaria trató de destruir, el agente ha señalado que hallaron ocho «folios rotos» en una papelera que detallaban los «escenarios posteriores al referéndum» y que los dividía «en cuatro fases: noche electoral, recuento y proclamación formal, transitoriedad jurídica y proceso constituyente».

El saludo entre Salvadó y Junqueras

El testigo también ha recordado a preguntas del fiscal Javier Zaragoza que poco antes de concluir el registro en el despacho de Salvadó escucharon «gritos y vítores» que venían de la calle e inmediatamente se presentó el exvicepresidnete Oriol Junqueras, al que comunicaron que el exsecretario de Hacienda se encontraba detenido y no podría mantener contacto con él.

Pese a ello, el agente ha manifestado que Junqueras hizo caso omiso, saludó y abrazó a su secretario y mantuvo con él una breve conversación en catalán, unos extremos de los que tomó nota la letrada de la administración de justicia. Posteriormente, a preguntas de Van Den Eynde, el agente ha matizado que no podría precisar si los dos exmandatarios se dieron o no un abrazo en dicho momento.

Este agente no ha señalado sin embargo que tuvieran dificultades para realizar el registro, si bien ha recordado que la gente concentrada en la calle gritaba consignas en catalán como «votaremos», «independencia», «fascistas» o «fuera las fuerzas de ocupación».

«No diría que había un ambiente festivo, lo que vi fue una multitud de gente gritando contra toda persona que entraba y salía de la Consejería que no fueran identificados -ha dicho el testigo-. Las imágenes de interés no son un concierto, sino el asedio a la Consejería».

Este guardia civil intervino igualmente en una diligencia derivada de la investigación de los vehículos de la Guardia Civil que resultaron «devastados por la multitud» según ha descrito, frente a la Consejería de Economía, y ha aportado una novedad, el hallazgo en su interior de un bolso y de una riñonera cuyos dueños fueron localizados, a quienes devolvió sus enseres.

El exsubsecretario de Hacienda afirma que la Generalitat pudo burlar los controles

Felipe Martínez Rico, que fue subsecretario de Hacienda y Función Pública durante el mandato de Cristóbal Montoro, ha admitido este martes que la Generalitat de Cataluña pudo burlar el control que se le impuso en 2017 porque la certificación de gastos no tenía por qué ser «la realidad material de los hechos«. Estos sistemas «llegan hasta donde llegan y tienen los límites que tienen», ha reconocido.

Así ha respondido este exalto funcionario a preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal sobre la fiabilidad de los controles que se impusieron a los gastos autonómicos en Cataluña, que comenzaron en 2015 y llegaron a ser de carácter semanal en verano de 2017. Se trataba, según Martínez Rico, de un sistema de intervención común a todos que se realizan en diferentes organismos públicos y «persiguen hacer una certificación de gastos, pero no son la realidad material de los hechos», que es «más compleja», según ha reconocido.

«¿Una contratación irregular podría haber eludido el control?», le ha preguntado la fiscal, a lo que el funcionario, actualmente residente en Londres, ha respondido que siempre que sea contraria a las pautas de contratación del sector público se puede hablar de contratación irregular, sea esta certificada o no, y en este caso quedaría «fuera del margen de control».

Las inexactitudes se denunciaron

Pese a no recordar las certificaciones concretas referidas a determinados gastos realizadas por la Generalitat en relación con la empresa Unipost -donde la Guardia Civil se incautó de miles de tarjetas censales y cartas dirigidas a integrantes de mesas electorales para el referéndum del 1-O- este funcionario ha reconocido que otra cosa diferente es que la información que se remitía fuese completa y exacta.

«En muchos casos se consideró que era inexacta y se tomaron medidas, se denunció a la Fiscalía», ha explicado, en alusión a las siete denuncias que se remitieron desde Hacienda al Ministerio Público durante esos meses.

Según este exmiembro del equipo de Montoro el Ministerio puso todos los instrumentos elementos a su disposición para hacer un seguimiento de cómo se gastaba el presupuesto en la Comunidad, aunque cosa diferente es que luego ello se ajustara o no a «la realidad material de los hechos».