PUBLICIDAD
ASÍ SALEN LAS CUENTAS

El verdadero ‘efecto Álava’: El centro derecha podría sumar dos escaños… votando a VOX

|

¿Es cierto el ‘efecto Álava’ del que habla La Razón? Lo comprobamos con números y… el resultado no gustará nada al Partido Popular.

El diario La Razón amanece este jueves con una información titulada ‘Efecto Álava’: más del 50% de los votos de VOX favorecerá a Sánchez’. No es la primera vez que los medios -en línea con el argumentario del Partido Popular- agitan la bandera del miedo a la ‘fragmentación’ del voto de la derecha. Pero sí es, quizá, el intento más burdo -por chapucero- de dirigir el voto del electorado.

PUBLICIDAD

Analizamos con cifras la noticia de NC Reports y esto es lo que pasa…

En primer lugar, el porcentaje de votos que, según la demoscópica de La Razón necesita un partido para conseguir un escaño en Álava es, sencillamente, falso. Según La Razón, el “porcentaje de voto para conseguir un escaño” es del 25%. Los resultados electorales -los de verdad- de las pasadas generales de 2016 evidencian que esa información no es cierta.

En Álava los escaños se repartieron de la siguiente forma:

Podemos: un escaño con 51.602 votos (30,87%)

PUBLICIDAD

PP: un escaño con 34.162 votos (20,44%)

PNV: un escaño con 26.671 votos (15,95%)

PSE: un escaño con 26.353 votos (15,76%).

Dejando a un lado las chapuceras cuentas de NC Reports, pasemos a analizar cómo se repartieron entonces los escaños en Álava:

PUBLICIDAD

Así las cosas, e imaginando que los votos se mantuvieran iguales en las generales de 2019, para que el Partido Popular perdiera un escaño tendría que perder casi ocho mil votos. Para que fuera el llamado ‘centro derecha’ el que se quedara sin escaño, tendría que darse la circunstancia anterior -pérdida de votos en el PP- y, de forma paralela, suceder que VOX no alcanzara ni siquiera 26.363 votos. ¿Es esto probable?

Vamos a tomar como ejemplo para nuestra proyección el de una provincia en la que se reparten cuatro escaños y se emite un total de 224.000 votos. La referencia para simular el reparto de votos es doble: los resultados de las generales de 2016 y la variación de voto por la entrada de VOX, con un cálculo basado en los sondeos publicados.

Imaginemos, por tanto, que el reparto de votos tras aplicar la Ley D’hondt es el siguiente:

Los cuatro escaños van para PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos. Veamos ahora qué pasaría si 5.000 votantes del PP pasaran a votar a VOX conscientes de que, en esta ocasión, es en la parte baja de la tabla donde se deciden las elecciones:

VOX conseguiría un escaño quitándoselo a Podemos, y el resultado en dicha circunscripción sería de 3 a 1 a favor del llamado ‘centroderecha’.

Así las cosas, y con una fría aplicación de la ley electoral, no son los votos de VOX los que tienen que pasar al PP sino los del PP los que tiene que pasar a VOX para que, en la parte baja de la tabla -donde se dirime la victoria en estas elecciones si se busca el triunfo del ‘centroderecha’ – la lucha entre VOX y Podemos recaiga del lado de los primeros.

[NOTA EDITORIAL: Con esta información no se pretende dirigir el voto del lector hacia ningún partido, sino contrarrestar la maquinaria propagandística y contribuir al ejercicio del sufragio en libertad y con toda la información al alcance. Sin propaganda o sectarismo.]

Una modesta proposición para Pablo Casado