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ACUSACIÓN DE COVITE

Víctimas del terrorismo etarra desmontan la ‘gran mentira’ de Bildu

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Considera falso que la coalición abertzale apueste por la “paz”, tal y como aseguraron el pasado sábado en San Sebastián, puesto que sigue justificando la violencia de ETA como herramienta política.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) califica de “una gran mentira” que EH Bildu apueste por “la paz”, tal y como aseguraron el pasado sábado en el Palacio de Miramar de San Sebastián. “La izquierda abertzale no solo no querían la paz, sino que siempre han sido el obstáculo para la paz y la libertad. La primera víctima del terrorismo de ETA fue la democracia. La izquierda abertzale nunca ha querido traer la democracia, sino acabar con la que había. La herencia de ETA es su lucha contra la democracia y la libertad”, en palabras de Consuelo Ordóñez, presidenta de COVITE.

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COVITE hace hincapié en el cinismo de la izquierda abertzale al realizar tal declaración sin condenar el terrorismo de ETA. “Siguen justificando los crímenes de ETA. No se puede reconocer el sufrimiento ni construir una sociedad digna sin reconocer y condenar las razones del mal. La estrategia de la izquierda abertzale no repara el fondo de la cuestión. No rechazan la identidad nacionalista excluyente por la que persiguieron y mataron. De la mentira, la violencia y el engaño sólo han abandonado la violencia”, sentencia Consuelo Ordóñez, presidenta de COVITE.

Asimismo, COVITE tilda de indigno que la izquierda abertzale defienda que la necesidad de “reparación a las víctimas” cuando las desprecian abiertamente y las divide entre culpables e inocentes, habiendo “pedido perdón” solo a aquellas que “no tenían una participación directa en el conflicto”. Para el Colectivo, esta postura que ETA difundió en un comunicado hace ya un año, y que la izquierda abertzale también defiende, implica la justificación del asesinato de centenares de personas en el contexto de un “conflicto inexistente que la izquierda abertzale se empeña en mantener para fundamentar la historia de ETA y difuminar su responsabilidad sobre los crímenes cometidos”, afirma Consuelo Ordóñez. La izquierda abertzale trata a las víctimas de ETA como daños colaterales en la imposición de un proyecto totalitario al que ni los terroristas ni su brazo político han renunciado.

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Por otra parte, el colectivo considera humillante e insultante que la izquierda abertzale asegure que “hay víctimas que buscan sacar rédito político a su dolor”, puesto que quienes se han beneficiado políticamente del terrorismo de ETA han sido la izquierda abertzale y el nacionalismo vasco en su conjunto. En este sentido, el Colectivo también considera una falacia la contraposición de la izquierda abertzale de la “batalla del relato” a la “búsqueda de justicia”. Consuelo Ordóñez asegura que “es muy triste que las víctimas tengan que desmentir constantemente las mentiras de la izquierda abertzale. Después de décadas amedrentando a toda la sociedad y poniendo en jaque la democracia, los que viven y ocupan cargos públicos gracias a ETA, ahora quieren vivir como si ETA nunca hubiese existido, quieren blanquearse para fingir que no justifican el terrorismo sin tener que condenarlo”.

Para COVITE, es “extremadamente impúdico” que la izquierda abertzale reclame justicia cuando existen más de 350 asesinatos de ETA sin resolver y se niegan a asumir su responsabilidad histórica y criminal de los 853 asesinatos cometidos, de los casi 2.600 heridos, de los más 100.000 exiliados forzosos y los más de 10.000 empresarios extorsionados. “Quieren que la cruel historia de ETA se borre y quede impune”, asevera Consuelo Ordóñez.

La presidenta de COVITE recuerda que el final de ETA que tuvo lugar hace un año en Cambó “no es el final de ETA que queríamos ni la sociedad ni las víctimas, ni el que nos merecíamos”. COVITE exigió que el final de ETA lo hubieran protagonizado las Fuerzas de Seguridad, deteniendo hasta el último etarra, para que se hubiera evitado la “dolorosa foto de Cambó, protagonizada por los terroristas”. Esta reclamación de COVITE sigue vigente. “El Estado debía, y sigue debiendo, el mismo final para ETA que para el resto de organizaciones criminales”, afirma Ordóñez. “Los gobiernos podrán presumir de que el Estado de Derecho ha derrotado a ETA, pero una ETA derrotada no hubiera sido la protagonista de su propio final, ni hubiera tenido avales internacionales ni hubiera tenido a uno de sus terroristas más buscados (Josu Ternera) protagonizando un spot publicitario”, critica.

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