Después de más de dos años de guerra en Gaza, Israel y Hamás han firmado un alto el fuego como primera fase del plan de paz propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El propio Trump fue el encargado de anunciar el acuerdo a través de su red social, antes de que este jueves ambas partes sellaran el pacto en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheij, en presencia de representantes internacionales, según ha confirmado el Gobierno israelí.
Un acuerdo histórico con mediación estadounidense
El alto el fuego entrará en vigor este viernes e incluye tres puntos clave:
- La liberación de los rehenes retenidos por Hamás en la Franja de Gaza.
- La llegada de ayuda humanitaria internacional para la población civil.
- La retirada progresiva de las fuerzas israelíes hasta la línea de seguridad acordada entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Estas medidas siguen el marco establecido en la propuesta de paz presentada por la Casa Blanca la semana pasada.
Reacciones y cautela entre las familias de los rehenes
Las familias de los 48 rehenes israelíes, de los cuales una veintena seguiría con vida, han recibido la noticia con emoción, esperanza y cierta preocupación. Según el Ejecutivo de Netanyahu, las primeras liberaciones podrían producirse el lunes.
Por su parte, Hamás ha agradecido el papel de los países mediadores, destacando que el acuerdo “garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos”. En un comunicado, la organización islamista subrayó que “no renunciará a los derechos nacionales del pueblo palestino hasta alcanzar la libertad, la independencia y la autodeterminación”.
Primer paso hacia la estabilidad
El alto el fuego supone un paso decisivo en un conflicto que ha dejado miles de víctimas y una región devastada. Sin embargo, analistas advierten de que la verdadera prueba será el cumplimiento efectivo del acuerdo y la gestión del futuro político y humanitario de Gaza en los próximos meses.