La República Islámica de Irán confirmó este domingo la muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos del país persa. La ofensiva, iniciada el sábado de madrugada, deja ya más de 200 víctimas mortales, según cifras oficiales, aunque otros organismos elevan el balance total por encima de esa cifra.
La muerte de Jameneí, en el poder desde 1989, supone un punto de inflexión histórico para Irán y abre una etapa de enorme incertidumbre política y militar en Oriente Medio.
La Guardia Revolucionaria promete venganza
La Guardia Revolucionaria Iraní confirmó el fallecimiento del clérigo de 86 años en un comunicado en el que calificó su muerte de “martirio” y anunció un castigo “duro, decisivo y lamentable” contra los responsables.
“El pueblo iraní no dejará en paz a sus asesinos”, señaló el cuerpo militar de élite, que llamó a la movilización nacional. La televisión estatal anunció 40 días de luto oficial en todo el país, mientras miles de ciudadanos comenzaron a concentrarse en distintas ciudades.
La ofensiva también habría acabado con la vida de varios altos mandos militares iraníes, lo que supone un golpe directo a la estructura de mando del régimen.
Más de 200 muertos y escalada regional
Los ataques de EE. UU. e Israel comenzaron en la madrugada del sábado contra objetivos en Teherán, Tabriz e Isfahán. Desde entonces, el número de víctimas no ha dejado de aumentar.
Irán ha respondido con bombardeos contra territorio israelí y contra países aliados de Washington que albergan bases militares estadounidenses, lo que ha ampliado la crisis a escala regional.
El conflicto, que comenzó como una operación puntual, amenaza ahora con convertirse en una guerra abierta en Oriente Medio.
¿Quién gobernará Irán tras la muerte de Jameneí?
Tras confirmarse el fallecimiento del líder supremo, la agencia estatal IRNA informó de que un consejo provisional asumirá el liderazgo durante el periodo de transición, integrado por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial y un alto clérigo.
Sin embargo, según la Constitución iraní, será la Asamblea de Expertos la encargada de elegir al nuevo líder supremo. Este órgano religioso, compuesto por 88 clérigos elegidos en las urnas, deberá decidir el futuro del país en un momento de máxima tensión.
La transición política se produce en medio de una guerra activa, lo que añade un factor de inestabilidad adicional.
Trump llama a “recuperar” Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anunciado horas antes la muerte de Jameneí y pidió al pueblo iraní que “recupere su país”.
En declaraciones a medios estadounidenses, sostuvo que la desaparición del líder supremo podría facilitar una solución diplomática. No obstante, el tono oficial de Teherán apunta a una respuesta militar contundente.
Un escenario de alto riesgo global
La muerte del líder supremo iraní tras los ataques de EE. UU. e Israel redefine el equilibrio geopolítico en la región. La incógnita ahora es si Teherán optará por una represalia masiva que amplíe el conflicto o si se abrirá una vía diplomática forzada por la magnitud de los acontecimientos.
En cualquier caso, Oriente Medio entra en una fase de máxima inestabilidad, con consecuencias que podrían afectar a la seguridad internacional, los mercados energéticos y el equilibrio de poder global.