La Policía británica ha detenido este jueves al expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, como sospechoso de un presunto delito de conducta indebida en el ejercicio de cargo público, en una operación relacionada con el caso Epstein.
La detención, confirmada por Thames Valley Police y adelantada por la BBC, se ha producido en la residencia de Andrés en Sandringham, la finca real situada en Norfolk, al norte de Londres. La actuación policial coincide con el día en que el duque de York cumple 66 años.
Registro en Norfolk y Berkshire
Según han informado las autoridades, los agentes han practicado registros en domicilios ubicados en Norfolk y Berkshire, donde el expríncipe residió hasta abandonar recientemente su vivienda en Windsor.
La investigación se centra en presuntas irregularidades cometidas durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido, cargo que ejerció hasta 2011. La figura de “misconduct in public office” (conducta indebida en cargo público) es un delito grave en el ordenamiento británico cuando se acredita abuso de posición o vulneración del deber institucional.
Nuevas derivadas del caso Epstein
La detención se produce en el contexto de las investigaciones que siguen abiertas en torno al fallecido financiero Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales en Estados Unidos.
La Policía ya había señalado previamente que estaba revisando acusaciones según las cuales una mujer habría sido presuntamente trasladada al Reino Unido por Epstein para mantener un encuentro sexual con el entonces príncipe Andrés. Asimismo, se investigan informaciones sobre un posible intercambio de información sensible entre el royal y Epstein durante el periodo en que ejercía funciones oficiales.
Hasta el momento, Andrés Mountbatten-Windsor ha negado todas las acusaciones relacionadas con Epstein y ha insistido en que nunca fue testigo ni tuvo conocimiento de los delitos cometidos por el financiero estadounidense. No se ha pronunciado aún sobre las nuevas acusaciones de conducta indebida en cargo público.
Nuevo golpe para la Casa Real británica
La detención supone un nuevo golpe reputacional para la monarquía británica, que ya había apartado a Andrés de la vida pública tras la polémica generada por sus vínculos con Epstein. Desde entonces, el duque de York dejó de utilizar el tratamiento de “Su Alteza Real” en actos oficiales y fue despojado de responsabilidades institucionales.
La investigación continúa abierta y, por el momento, las autoridades no han confirmado si el arresto derivará en una imputación formal.