Este miércoles comienzan a aplicarse los aranceles «injustificados» de la Administración Trump a las importaciones de acero y aluminio europeo, por lo que la Unión Europea (UE) impondrá los suyos propios a partir del próximo 1 de abril, contra una variedad productos de Estados Unidos.
Así, de acuerdo con fuentes oficiales, el Ejecutivo comunitario responde a Washington de que «lamenta la decisión de Estados Unidos de imponer tales aranceles, que son injustificados y perjudiciales para el comercio transatlántico, dañinos para las empresas y consumidores y que a menudo resultan en precios más altos».
¿En qué consistirán los aranceles europeos?
Bruselas reactivará una serie de barreras comerciales que ya impuso hace no muchos años a Estados Unidos, más concretamente, en dos previas batallas comerciales que tuvieron lugar en 2018 y en 2020. Aquellas medidas consisten en un total de 8.000 millones de euros, a los que se sumarán las nuevas tasas anunciadas, con la misma cuantía que las estadounidenses, y que se concretan en 18.000 millones.
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, asegura que «lamenta profundamente» que Estados Unidos haya tomado estas medidas. Afirma que los aranceles «son unos impuestos», los cuales dañarán a la economía por el contexto de «incertidumbres geopolíticas y económicas».
Y si bien los aranceles de Trump se focalizan en el acero y el aluminio de Europa, la UE por su parte ha decidido aplicarlos a una plétora de importaciones norteamericanas, que van desde el whiskey Bourbon hasta las motocicletas Harley-Davidson.
«Todas las opciones están sobre la mesa»
Los aranceles de Trump tendrán un impacto traducido en unos 28.000 millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones europeas. Sin embargo, en esta ocasión el país norteamericano grabará también a productos derivados del aluminio, y ello ampliaría cuantiosamente el impacto del arancel. Por ejemplo, esto podría afectar a industrias europeas que fabriquen piezas de aluminio para su exportación al otro lado del Atlántico.
Además, fuentes de la Unión Europea indican que no se descarta que el caso llegue a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Bruselas tampoco descartaría recurrir a otros instrumentos de represalia, como el mecanismo contra injerencias extranjeras.
Y si bien las fuentes consultadas en que el objetivo actual de las contramedidas es el de mostrar la determinación del bloque comunitario, aunque también dejan en el aire la posibilidad de recrudecer la guerra arancelaria: «todas las opciones están sobre la mesa». Al fin y al cabo, algunos expertos ya han dejado claro que con los aranceles europeos esperan «golpear donde más duele» a la economía de Estados Unidos.