La vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda y candidata socialista en las próximas elecciones andaluzas, María Jesús Montero, defendió este sábado el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque del Mercosur, asegurando que permitirá a los agricultores españoles “vender más allá de lo que era la frontera europea”. Las declaraciones fueron difundidas por el PSOE.
Según Montero, el pacto abre nuevas oportunidades para el sector agrario nacional al facilitar el acceso a mercados internacionales y ampliar el potencial de exportación de los productos españoles. En su planteamiento, el acuerdo supondría un impulso para la competitividad del campo y una vía para aumentar las ventas en un contexto globalizado.
Sin embargo, estas afirmaciones coinciden en el tiempo con una realidad muy distinta sobre el terreno. En las últimas semanas, agricultores de distintas zonas de España han salido a la calle en numerosas protestas, muchas de ellas protagonizadas por marchas de tractores, para denunciar la pérdida de rentabilidad de las explotaciones, el aumento de los costes y lo que consideran una competencia desleal derivada de acuerdos comerciales como el de Mercosur.
Las organizaciones agrarias advierten de que los productos importados desde países terceros no están sujetos a las mismas exigencias fitosanitarias, laborales y medioambientales que se imponen a los productores europeos, lo que, a su juicio, coloca al agricultor español en una posición de desventaja. En ese contexto, la promesa de “vender más” contrasta con un sector que asegura tener dificultades incluso para cubrir costes en el mercado interior.
Mientras el Gobierno subraya las oportunidades teóricas del acuerdo, el campo español mantiene su movilización para reclamar medidas concretas que garanticen precios justos, reciprocidad en las normas y protección efectiva frente a importaciones que presionan a la baja los precios. Dos diagnósticos distintos —el optimismo institucional y el malestar del agricultor— que conviven hoy en el debate sobre el impacto real del acuerdo UE-Mercosur.