La escalada militar entre Afganistán y Pakistán ha dejado al menos 42 civiles muertos y 104 heridos en territorio afgano desde el pasado 26 de febrero, según datos preliminares de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA).
La misión internacional subraya que las cifras continúan siendo provisionales y advierte de un patrón de impacto directo sobre población no combatiente, incluyendo mujeres y niños.
Fuego transfronterizo y ataques aéreos
De acuerdo con la ONU, las víctimas civiles se han producido por fuego indirecto en enfrentamientos transfronterizos que han alcanzado zonas residenciales en las provincias afganas de Paktya, Paktika, Nangarhar, Kunar y Khost.
También se han registrado bajas derivadas de ataques aéreos en Paktika y Nangarhar, en el marco de la ofensiva lanzada por Islamabad contra presuntos campamentos de grupos armados como el TTP e ISIS-K.
Más de 16.000 hogares desplazados
La escalada ha provocado además un desplazamiento masivo. La UNAMA cifra en aproximadamente 16.400 los hogares que han tenido que abandonar sus comunidades en las zonas afectadas.
Este nuevo flujo de desplazados se suma a una situación humanitaria ya frágil. Muchas familias aún no habían regresado a sus hogares tras el devastador terremoto que sacudió la provincia de Kunar en agosto de 2025, considerado el más mortífero en Afganistán en casi tres décadas.
Infraestructuras médicas dañadas y ayuda suspendida
El informe de Naciones Unidas confirma daños en instalaciones críticas, incluido el hospital de emergencias en el paso fronterizo de Torkham y un centro de tránsito de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
La inseguridad ha obligado al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a pausar sus actividades en la zona, dejando a unas 160.000 personas sin distribución de alimentos en regiones que ya sufrían niveles alarmantes de desnutrición.
Testimonios y acusaciones cruzadas
El Gobierno talibán ha difundido un vídeo en el que un superviviente afgano, identificado como Mohammad Qasim, denuncia la muerte de 14 miembros de su familia en un supuesto ataque con drones atribuido a fuerzas paquistaníes en la provincia de Paktika.
“Dicen al mundo que mataron a terroristas. ¿Son las mujeres terroristas? ¿Qué tipo de derecho internacional permite matar a niños pequeños?”, afirma el testimonio difundido por autoridades de Kabul.
Pakistán, por su parte, sostiene que sus operaciones tienen como único objetivo instalaciones de grupos armados y niega haber atacado deliberadamente a civiles.
Un nuevo foco de inestabilidad regional
La intensificación de la violencia coincide con el endurecimiento del Plan de Repatriación de Extranjeros Ilegales impulsado por Islamabad, lo que añade presión sobre una población ya vulnerable.
Mientras la comunidad internacional pide contención, la frontera entre Afganistán y Pakistán vuelve a convertirse en un punto crítico de inestabilidad en Asia meridional, con un saldo humano que, según la ONU, podría aumentar en los próximos días.