El Kremlin aseguró este lunes que continúa valorando “altamente” la mediación de Estados Unidos en el conflicto de Ucrania, aunque subrayó que, tras los recientes ataques contra Irán, Moscú “solo se fía de sí misma” a la hora de proteger sus intereses estratégicos.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, afirmó en su rueda de prensa diaria que Rusia aprecia los esfuerzos diplomáticos de Washington, pero dejó claro que la confianza plena no forma parte del escenario actual.
“Sin duda, seguimos valorando altamente los esfuerzos mediadores que realiza EE. UU., pero nosotros nos fiamos en primer lugar solo de nosotros mismos”, declaró.
Decepción por la escalada en Irán
Peskov expresó además la “profunda decepción” de Moscú por el hecho de que las negociaciones entre Washington y Teherán, con mediación de Omán, desembocaran finalmente en una “agresión directa” contra la república islámica.
El Kremlin considera que la escalada en Irán modifica el contexto geopolítico y obliga a Rusia a reevaluar sus estrategias, tanto en Oriente Medio como en el conflicto ucraniano.
“Estamos analizando y extrayendo las conclusiones correspondientes, pero continuamos el trabajo que responde a nuestros intereses”, afirmó el portavoz.
Moscú insiste en la vía pacífica
A pesar del endurecimiento del discurso, Peskov reiteró que Rusia buscará “garantizar sus intereses a través de medios pacíficos”, recordando que el presidente Vladímir Putin ha defendido en numerosas ocasiones la preferencia por soluciones diplomáticas.
No obstante, el portavoz dejó claro que cualquier proceso de negociación deberá respetar los intereses rusos y que Moscú mantendrá su autonomía estratégica.
Negociaciones sobre Ucrania en pausa
La escalada en torno a Irán ha tenido también impacto indirecto en el proceso negociador sobre Ucrania. Según el Kremlin, rusos y ucranianos aún no han acordado una fecha para la cuarta ronda de conversaciones con mediación estadounidense, después de la reunión celebrada a mediados de febrero en Ginebra.
El conflicto en Ucrania sigue siendo uno de los principales focos de tensión global, y la evolución de la crisis en Oriente Medio añade un nuevo factor de incertidumbre en un escenario internacional cada vez más volátil.
La posición rusa combina así el reconocimiento formal de la mediación estadounidense con una advertencia clara: Moscú actuará priorizando sus propios intereses en un entorno marcado por la desconfianza estratégica.