El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este domingo que su Administración estudia “muy seriamente” una posible respuesta ante la escalada de protestas antigubernamentales que desde hace semanas sacuden diversas ciudades de Irán. El mandatario considera que las autoridades iraníes han cruzado una “línea roja” tras la muerte de centenares de personas durante las movilizaciones, según denuncias difundidas por activistas y medios internacionales.
“Lo estamos analizando muy seriamente. El Ejército lo está analizando y estamos barajando algunas opciones muy sólidas”, declaró Trump a la prensa a bordo del avión presidencial, en unas palabras que vuelven a situar a Teherán en el centro del debate de seguridad nacional de Washington.
Las declaraciones del presidente se producen en un contexto de creciente tensión regional y de presión internacional sobre el régimen iraní por la respuesta de las fuerzas de seguridad a las protestas. Aunque la Casa Blanca no ha detallado qué tipo de medidas se contemplan, fuentes del entorno presidencial señalan que las opciones van desde un endurecimiento de las sanciones hasta acciones de carácter más contundente, siempre en coordinación con aliados.
Desde Teherán, las autoridades han acusado a Estados Unidos y a otros países occidentales de instigar las protestas y de interferir en asuntos internos, mientras mantienen que la actuación de las fuerzas de seguridad se ajusta a la ley.
Por el momento, Washington insiste en que cualquier decisión se tomará tras evaluar cuidadosamente el impacto político, militar y diplomático de una eventual intervención.