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LA OTRA VIOLENCIA

Mi jefa me acosa: ¿Es eso un delito sexual?

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La “fantasía de la jefa” ejerce el mismo efecto negativo en las mujeres como en los hombres.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad es el acoso. Algo que no solo puede circunscribirse al habitual ámbito laboral, sino también en el escolar, en las redes sociales o incluso dentro de una pareja. De la misma manera no es algo exclusivo de las mujeres, dado que aunque la convención social sea contraria, los hombres también lo sufren. ¿Puede un hombre ser acosado por su superiora y que cuente como delito sexual?

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Los criterios para determinar si en caso de acoso laboral puede ser considerado delito sexual, y que apliquen a este caso, son dos:

-Si los actos mencionados tuvieran carácter degradante o vejatorio.

-Si el autor del delito se beneficia de una situación de superioridad, parentesco, ascendiente, descendiente o hermano.

El hombre maltratado encuentra su primer obstáculo en el primero. ¿Puede un hombre sentirse degradado por, por ejemplo, una proposición sexual a cambio de un aumento o mantener el puesto por parte de una mujer? La idea del hombre fuerte, tiburón e independiente no casa con esto. En todo caso puede negarse, ¿pero tanto como una degradación? Efectivamente, presionar a una persona a cambio de favores sexuales es, independientemente de su género, un acto de degradación. Incluso aunque la víctima acabe aceptando bajo presiones.

La “fantasía de la jefa” ejerce el mismo efecto negativo en las mujeres como en los hombres. Es una cosificación que se puede usar como arma en ambos sentidos. El maltrato masculino, como el femenino, se puede dar bajo los mismos parámetros: sexual, laboral, escolar, etc. Porque el maltrato no entiende de género.

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Por Víctor Martínez Patón