CON EL DÍA POR DELANTE

Colón y elecciones

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Los números no dan para una moción de censura (salvo que algunos de los socialistas escandalizados por su secretario general decidan dar la cara), así que habrá que pasar de los escaños a las plazas. La de Colón, concretamente, donde los líderes de la oposición -PP, Cs y VOX- han ubicado el escenario definitivo para una exhibición de fuerza -política solamente- que debería bastar para que Pedro Sánchez, el presidente de 84 escaños y la hipoteca más cara del mundo, el hombre que prometió una cosa y la contraria sin ruborizarse, el maestro de la resistencia… convoque por fin elecciones.

Nada parece peor en un político que el miedo a las urnas y, si no es por miedo, ¿por qué no quiere Sánchez unas generales? Sí, es por miedo. Por miedo a que su política de miras cortas y giros de 180 grados no haya convencido ni a los que le dieron 84 escaños en las pasadas elecciones. Por miedo a que los socialistas a los que les duele España lo manden al banquillo. Por miedo a que ese triángulo PP-Cs-VOX (no en ese orden, necesariamente) que ha cambiado la historia de Andalucía llegue a la Cámara Baja y le diga que hasta aquí hemos llegado. Pero, sobre todo, por miedo a perder ese poder que, como el color del dinero a un nuevo rico, parece haber deslumbrado al resistente Sánchez. Y todo, dirán en Moncloa, por unos puntos -los 21 de Torra- que no han existido. Ojalá no existieran, porque entonces España estaría un poquito más protegida, más lejos del precipicio, de lo que está ahora.