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TRIBUNA

El menor efecto Goebbels

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Qué gratificante resulta el masivo acceso a las redes sociales, que desmonta que VOX propague odio, que quiera armar a todo el mundo por las calles y que pretenda que a las mujeres se les pueda pegar.

Apuntando a tres objetivos y rápido, así fue la hoja de ruta del ministro de propaganda Joseph Goebbels para influir y controlar la opinión de los alemanes del III Reich. En muy poco tiempo dotó a cada familia de una radio, con la que bombardeó a todos los alemanes con los incesantes mensajes que interesaban al partido nazi, intervino los medios de comunicación radiofónicos y la prensa escrita y se hizo con la industria cinematográfica. De esa manera la manipulación fue absoluta y logró que el pensamiento único asumiera como cierto que había progreso y ocultó que los salarios eran bajos, que la economía estaba en recesión y que Alemania entraba en una férrea dictadura socialista.

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¿Hubo efecto goebbels en la España de aquellos momentos? Pese a que los españoles salían de la dictadura de Primo de Rivera, que como tal había restringido libertades e implementado una fuerte censura mediática, en la posterior ‘democrática’ II República sí hubo un paralelismo con lo que ocurría en Alemania. Efectivamente, hubo censura, amenazas, multas, cierre de periódicos y encarcelamiento de directores. El izquierdista Azaña, desarrollando una gestión política que incluía la presencia de agentes de la URSS de Stalin, siendo uno de los ideólogos del letal Frente Popular, trató de implementar lo que de manera exitosa ocurría en Alemania de la mano del socialista Goebbels. Y en cierto modo lo consiguió, ya que el absoluto desastre que se vivía en España lograba ser percibido como conveniente.

¿Ha habido y hay un efecto goebbels en la España actual? Han transcurrido 86 años desde que Joseph Goebbels fue ministro y aunque la izquierda española ha intentado e intenta manipular como manipuló el socialista nazi, lo cierto es que en la actualidad la manipulación es mucho más difícil. Pero, aun así, no es despreciable y por ende preciso estar atentos a ella, porque solo siendo conscientes de que intentan dirigir nuestra opinión podremos resistirnos y, por tanto, ser objetivos y ganar en libertad.

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Un claro ejemplo de los esfuerzos de la izquierda y del establishment para lavar el cerebro de los españoles, contra lo que consideran una amenaza, es el permanente bombardeo al que es sometido VOX, por medio de radios, televisiones, prensa escrita y digital. En ese sentido, el propio CIS, un organismo público del Gobierno de España, pronosticó un escaño en las andaluzas a VOX en un estudio que pagaron todos los españoles con un coste de 300.000 €. Sin olvidar que la RTVE, con un presupuesto público de 376 millones €, tiene censurado a VOX aún cuando, más allá del CIS, VOX apunta incluso a ganar las elecciones generales. Pero, claro está, el Consejo de Administración de la televisión pública del Estado lo controlan chavistas y comunistas que conocen el enorme potencial electoral de Santiago Abascal y que lo interpretan, acertadamente, como el posible principio del fin de su trayectoria.

Las grandes diferencias entre lo que sucedió en Alemania hace casi 90 años y lo que ahora sucede en España es que actualmente se sabe que tanto el socialismo como el comunismo solo llevan a la degradación y destrucción de las sociedades. Y la otra gran diferencia es internet y las redes sociales, que escapan de cualquiera de las intenciones manipuladoras goebelianas. Menos mal que a finales de la segunda década del siglo XXI los españoles identificamos a quién intenta manipularnos gastando ingentes esfuerzos y desorbitados recursos económicos públicos. Y qué gratificante, desde el punto de vista democrático, resulta el masivo acceso a las redes sociales, que desmonta que VOX propague odio, quiera armar a todo el mundo por las calles, pretenda que a las mujeres se les pueda pegar, a los homosexuales degradar y a los inmigrantes machacar.

Por todo ello y a pesar de que la izquierda española se aferra a las técnicas del ministro de propaganda nacional socialista, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, hay que concluir que, en 2019, el efecto goebbels en los españoles es menor.

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