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ASÍ PENSAMOS

Enseñaba a las niñas a coser

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Hoy es un buen día para recordar que la política, además de para dar titulares y generar anécdotas, está para hacer país.

En la aldea de Nola, en República Centroafricana. En un taller donde enseñaba a las niñas a coser. Allí ha sido decapitada la misionera española Inés Nieves Sancho, de 77 años de edad y miembro de la congregación Hijas de Jesús.

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23 años al servicio de los más desfavorecidos de este país y toda una vida dedicada a los demás, su muerte recuerda lo que pasa en algunos lugares del mundo; lo que ocurre a los católicos -es la tercera religiosa asesinada en lo que va de año, junto a los misioneros salesianos Fernando Hernández y Antonio César Fernández– fuera de nuestras fronteras en un día de resaca política en el que todos hablan -hablamos- de los memes del Congreso y las estúpidas maneras de acatar la Constitución por parte de algunos de los diputados de la Cámara.

Hoy es un buen día para recordar que la política, además de para dar titulares y generar anécdotas, está para hacer país. Para intentar trabajar por la construcción de un mundo mejor dentro de nuestras fronteras y también fuera, en esos lugares donde la violencia campa a sus anchas y donde el ejército español -tan criticado por nuestras izquierdas- está desplegado para velar por la paz y ser un muro contra la violencia. Nuestros soldados y también nuestros misioneros, que se dejan la vida -ellos de verdad y sin titulares ni fotos de por medio- por la construcción de un mundo mejor.

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