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YA NO CUELA

La nostalgia del Pravda

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Mil catalanes hospitalizados y ni a un político procesista se le ocurre ir a verlos y sacarse la correspondiente foto. Vaya.

La sovietización de Occidente, muy especialmente de la Unión de Repúblicas Socialistas Europeas y, ya por afinar más, España, avanza a toda máquina. Lo último es la ‘preocupación’ del Gobierno con las fake news, para las que tiene ya listo un departamento ad hoc, con su camisita y su canesú e, imaginamos, los amigos de turno bien colocaditos.

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No me critiquen el neologismo, que fake news no tiene traducción. No es, como podría traducirse literalmente, ‘noticias falsas’, porque de esas hemos tenido y tenemos a manta sin que a nadie se le haya alterado el pulso ni quiten el sueño a nuestros líderes. Más bien, para que se hagan una idea de lo que significa, viene a ser como la Ley de la Memoria Histórica aplicada a la actualidad, es decir, decidir por decreto qué es verdad y, sobre todo, cuál es el bando bueno.

Para que se hagan una idea: ese Gran Hermano del pensamiento dominante que es Facebook está muy concienciado con la idea, y no se le ha ocurrido otra cosa que encargar la comprobación de datos a la empresa de Ana Pastor -la periodista, no la política-, Newtral, que ya sabemos que es la imparcialidad personificada.

George Soros, ese perejil de todas las salsas progresistas, también financiaba agencias de comprobación de datos en Estados Unidos, dedicadas a inspeccionar cada palabra de Trump y encontrarle el fallo. No es difícil. Uno puede decir que se ha pasado todo el santo día pensando en un asunto y los fact checkers apuntarán que a) el día en cuestión no tiene nada de especialmente santo y b) es improbable que no dedicara alguna pausa en esas 24 horas para pensar en alguna otra cosa.

Pongo un ejemplo de Newtral. “FAKE: El supuesto maltratador puede pasar varios días en comisaría hasta pasar a disposición judicial. FALSO: La Constitución regular que una persona podrá pasar un “máximo de 72 horas” detenido, tras lo cual deberá ser puesto en libertad o pasar a disposición judicial”.

No sé, soy muy de Letras, pero me suena que 72 horas son tres días. La brillante labor de Newtral la leo en un tuiit de @Proserpina_sb.

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No es probable, por ejemplo, que estos audaces cazadores de bulos apliquen sus artes con el presidente, por ejemplo, salvo que saque los pies del plato, ya me entienden. No han sido, por ejemplo, especialmente diligentes en denunciar el fraude de la tesis fantasma, de la que se nos dijo que la Moncloa había solicitado un informe antiplagio y, oye, para nada.

Tampoco han rastreado ese millar de catalanes que acabaron en el hospital tras la brutal carga policial, esa en la que se llegó a abusar de la alcaldesa Colau y en la que rompieron dedos y tal. Mil catalanes hospitalizados y ni a un político procesista se le ocurre ir a verlos y sacarse la correspondiente foto. Vaya.

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Es todo tan sencillo que da vergüenza explicarlo: ya todo es política, nada queda fuera, ni una junta de vecinos. La información es poder, más que nunca, y el poder es ya lo único que cuenta. Hubo un tiempo en que nos preciábamos de instituciones estatales que estaban por encima de las veleidades ideológicas y partidistas, imparciales y ajustadas a criterios objetivos. Piensen en el CIS de Tezanos y lloren lo perdido.

Podría pasarme el día -y usted también- citando trolas que escaparon a la agudeza visual de estos sabuesos, o verdades que retuercen para que parezcan mentiras. Pero ustedes tendrán que hacer.