YA NO CUELA

La Teoría de la Relatividad

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Visto que apenas hay mes que no se descubran fosas gigantescas en esos países de sacrificados a los dioses de forma atroz, mejor lo dejamos como está. No hace falta que nos den las gracias.

Uno de los más clásicos despliegues de superioridad del ‘viajado’ es el “allí es otra cosa, nada que ver”, y los paletos de acá imaginamos, como el campesino medieval, hombres de cuatro brazos o cinecéfalos yendo al cine. Y sí, pero no, y menos ahora con la dichosa globalización.

En México, por ejemplo, y mientras el resto de Hispanoamérica sale como puede de la pesadilla protopodemita, han elegido un presidente de esa cáscara amarga, Andrés Manuel López Obrador, que ha tenido esa idea tan de la izquierda echando balones fuera cuando vienen mal dadas de la herencia recibida y la memoria histérica, demandando al Rey de España que se disculpe y repare por el mal que hicimos allá en las Américas.

AMLO, como es conocido el Chávez mexicano, es indisputablemente blanco, lo que daría al Rey Felipe la opción de responderle que debería ser él y el resto de gachupines mexicanos quien indemnizara a los indígenas, en todo caso. Pero visto que apenas hay mes que no se descubran fosas gigantescas en esos países de sacrificados a los dioses de forma atroz, mejor lo dejamos como está. No hace falta que nos den las gracias.

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Eso es tirar lejos, y no lo de Franco. Aquí estamos con Franco que si no le nombran Hombre del Año en La Sexta es por vergüenza torera, porque sacarlo de la sepultura se ha convertido en la gran promesa electoral de Pedro Sánchez, a falta de logros más interesantes y creíbles, y a Abascal le preguntan por el Generalísimo como si fuera su primo. Yo echo de menos periodistas que pulsen la vital opinión de los candidatos sobre don Baldomero Espartero.

La izquierda es en esto muy forofa de la Teoría de la Relatividad, que el tiempo se le hace cortísimo o largo y brumoso según y como. Franco, que lleva sus buenos cuarenta y pico años criando malvas, está tan fresco en la vida política como fruta del día, mientras que ETA, digamos, forma parte de un pasado tan remoto que es de precepto olvidarlo.

Nos lo explica, con ese tono suyo de estar dirigiéndose a niños con necesidades especiales, Bea Talegón en el alivio cómico que es su cuenta de Twitter: “Esto es un recordatorio. ETA está disuelta. Ya no mata. Ya no existe. Imagino que algunos quizás no lo asuman porque les daba votos. Incluso, dinero, porque alguno del Pp tenía empresa de seguridad con la que se ha forrado a base de poner escoltas. Pero se acabó. Déjenlo ya”. A lo que la periodista @raqueltejero_ responde con oportunos reflejos: «Sin embargo, a Franco te lo puedes encontrar comprando el pan, ¿no?”.

Pues casi. Porque no es solo el tiempo, estirable como un chicle, sino cualquier aspecto de la realidad muta para halagar a la izquierda. Recordarán cómo, cuando Carmena hacía su primera campaña en el periodo electoral previo a su victoria, Madrid era una selva poblada por millones de niños famélicos que rebuscaban en las basuras, niños que desaparecieron de golpe, como en un genocidio onírico, una vez llegada al ayuntamiento doña Manuela.

Ahora sucede con la seguridad. Todavía resuenan en nuestros oídos los gritos de “¡nos están matando!”, proferidos por jovencitas con aspecto especialmente saludable, y el mensaje generalizado de que, para una mujer española, salir a la calle era como hacer largos en una piscina de pirañas.

Eso fue ayer, casi literalmente, pero hoy el panorama no puede ser más distinto, y todo porque Vox ha hablado de armas. En realidad, Abascal se ha limitado a decir lo que cualquiera, rojos incluidos, ven obvio en su fuero interno: que en caso de que tu vida o la de tu familia estén en peligro inminente, la defensa propia es lo obligado y no debería estar penada. Da igual: la izquierda -es decir, todo el espectro- ha leído que con Vox íbamos a ir todos por la calle como Will Munny en Sin Perdón. Y, claro, eso lo cambia todo, y ahora las calles españolas son seguras y apacibles como el atrio de un convento de clausura.

Lo pueden ustedes leer en el panfleto online de Escolar Jr, eldiario.es, o en este tuit que ha colgado en su cuenta: “España es uno de los países más seguros de Europa, la tasa de criminalidad ha caído un 11% desde 2010 y registra menos de un homicidio por cada 100.000 habitantes”. Marea un poco un cambio tan brusco, ¿no?