TRIBUNA

Mirar a simple vista el cielo

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“Prestigia a un gran país tener científicos de renombre internacional»…

“Siempre me motivó entender cómo funcionan las cosas del mundo que no son artificiales, las que no ha hecho la mano o la inteligencia del hombre. Mirar a simple vista el cielo, una noche oscura, desde las cumbres de Canarias, es una fuente de inspiración para mí”, me explica Rafael Rebolo, astrofísico, profesor de Ciencias Físicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Acaba de ser galardonado con el Premio Nacional de Investigación, en la categoría de Física, por “la relevancia de sus contribuciones al conocimiento del cosmos”. En la ceremonia de entrega, el rey Felipe VI señalaba: “Prestigia a un gran país tener científicos de renombre internacional, buenos centros de investigación y un buen sistema nacional que proteja e impulse la producción científica y que atraiga talento mundial en determinadas áreas”. Además, subrayó que, “la calidad de la ciencia española se sustenta en el talento de sus investigadores que han situado a España entre los diez primeros del mundo en producción científica de impacto”. Hace poco tuve ocasión de charlar con Rebolo y fue inevitable comenzar echando la mirada atrás y recordar sus raíces: “Mi ADN está unido al mar, al muelle de Cartagena. Tomar con mi padre la lancha que salía del puerto para ir a Cala Cortina y pasar allí el día. Después, las playas del Mar Menor. Hoy, cada vez que visito la ciudad procuro pasear a lo largo de la Muralla del mar”.

“He abordado problemas que van desde el origen del Universo y su composición, la formación de agujeros negros en nuestra Galaxia o demostrar la existencia de enanas marrones…»

Además de interesarse pronto por las ciencias, siempre tuvo especial interés por la música: “Hice estudios de piano en Cartagena y después un par de años en el Conservatorio de Murcia. Pero, desde bastante jovencito sentí interés por descubrir cómo funciona la Naturaleza, las leyes físicas que determinan el funcionamiento del mundo, tanto a nivel microscópico como a las escalas más grandes del Universo”. A los dieciocho años inició la licenciatura de Ciencias Físicas en la Universidad de Granada, “donde conocí a la que es hoy mi esposa”. Al terminar, le ofrecieron la posibilidad de hacer una tesis doctoral en el Instituto de Astrofísica de Canarias: “Tras mi tesis, dedicada a entender el origen de algunos de los elementos químicos más simples, el litio y el berilio, gané una oposición en el CSIC para trabajar en el IAC. Tenerife es donde he crecido profesionalmente y también mis cuatro hijos, una tierra a la que debo mucho y, junto a mi patria chica, ocupa un lugar muy especial en mi corazón”.

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En Canarias ha cumplido su sueño de investigar, tratar de profundizar y avanzar en el conocimiento del Universo: “He abordado problemas que van desde el origen del Universo y su composición, la formación de agujeros negros en nuestra Galaxia o demostrar la existencia de enanas marrones… Ahora me centro en explorar la formación de ondas gravitacionales en los primeros instantes del Universo, mediante un experimento que recibe el nombre de ‘Quijote’, y en la búsqueda de otros planetas como la Tierra. Lo más sorprendente de mi campo es, quizás, lo extremo de los fenómenos que estudiamos. Observamos explosiones descomunales de estrellas, emisiones de energía extraordinarias en la proximidad de los agujeros negros y otras estrellas, vemos la interacción de galaxias con miles de millones de estrellas”. A pesar de esas circunstancias tan extremas, “nosotros vivimos en un planeta que permite el desarrollo de algo tan frágil como la vida. Pero más interesante, si cabe, estamos cada vez más cerca de descubrir otros planetas como el nuestro y quién sabe si habrá actividad biológica en ellos”.

Además de las estrellas, tenemos tiempo para hablar de más temas que van salpicando la conversación como la importancia de la buena educación, “que es saber plantear tus ideas con firmeza, sin necesidad de ofender y respetando al que opina diferente. El buen gusto es una arquitectura de formas equilibradas bien integradas en el paisaje, un cuadro impresionista, una escultura clásica, un nocturno de Chopin…”. Y cómo procura sacar tiempo siempre para visitar lo que él llama el triángulo de oro en Madrid, “el Prado, el Thyssen y el Reina Sofía, imprescindibles. También el museo de Orsay en París, por la colección de impresionistas, y los museos de Historia son de mis preferidos. En Berlín, el Museo de Pérgamo y, en Londres, el Museo Británico…”. Seguiremos…