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El Museo del Prado comienza la rehabilitación del Salón de Reinos

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“La gente no se da cuenta de la importancia que tiene este espacio. No se puede reconstruir exactamente el original, por la vida del edificio en los siglos posteriores, pero se puede evocar de una manera que sería casi única en la Europa de hoy, una sala construida para razones muy especiales, con una iconografía que está entera con la excepción de un cuadro, y que dará a la gente la impresión inmediata de la importancia cultural y mundial de la España de los Austrias y del Madrid de ese momento, de la vida de la ciudad. Sería una evocación sin par si se hace bien”. Palabras del historiador John Elliot que deseaba recuperar el salón de Reinos como “una cápsula de tiempo que permita tener una idea cierta de lo que fuimos, defiende para entender el presente”. El Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro ha sobrevivido, desde su inauguración en el siglo XVII, a decenas de guerras y al abandono. En 2015, el Museo del Prado adquirió el centro e inició un plan de rehabilitación. Llegó ese momento. Las actuaciones de recuperación y conservación de elementos originales del Salón de Reinos comenzarán en los próximos días.

“Hemos superado las primeras fases para conocer el edificio y comenzaremos a trabajar en la rehabilitación del centro”, explicaba el director adjunto de conservación e investigación del Museo Nacional del Prado, Andrés Úbeda, durante una visita guiada esta semana pasada para la prensa por el Salón de Reinos. Se acondicionará para ampliar el espacio útil del museo. El proyecto de rehabilitación, a cargo de los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio, fue el ganador del concurso convocado en 2016 para el proyecto Campus Prado El Salón de Reinos, construido por Crescenzi y Carbonell en la década de 1630. “Es uno de los pocos restos del antiguo palacio y anterior al Museo, que fue concebido en 1819. Dos siglos después, la transformación y expansión de esta histórica sala añadirá nuevas y significantes galerías y espacios públicos relacionados con el Prado. Además, creará, como escenario, un nuevo enfoque urbano para la ciudad de Madrid, un plan que pretende convertir el centro de Madrid en un entorno de valor arquitectónico e histórico artístico único”.

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El inmueble albergará, previsiblemente, una gran sala de exposiciones diáfana dedicada a muestras temporales del Prado. La rehabilitación devolvería el Salón de Reinos a su esplendor, como señalaba Úbeda. Hay que recordar que el edificio llegó a albergar la muestra de pintura contemporánea más importante del momento y fue durante mucho tiempo sede del Museo del Ejército. “Es el único vestigio que sobrevive, junto al Casón del antiguo Palacio del Buen Retiro. Fue residencia de descanso de Felipe IV que la construyó por sugerencia del conde-duque de Olivares. Fue cuartel militar durante la Guerra de la Independencia. En 1812 fue incendiado por tropas angloportuguesas. De titularidad estatal, desde 2015 el edificio está adscrito al Prado. Fue declarado Bien de Interés Cultural. Tiene como ilustres vecinos el Casón y la Real Academia Española”.

Importante rehabilitación, pues, la que espera al Salón de Reinos del Museo del Prado, “una realidad El Prado que es más importante para España que la monarquía y la república juntas”, dijo Aznar en 1996 parafraseando a Azaña. Continuando con la historia de este magnífico espacio, el salón estaba decorado con los escudos de los veinticuatro Reinos de la Corona, que daban nombre al espacio, “cuadros sobre doce grandes victorias de Felipe IV en los confines del imperio más los grandes retratos ecuestres velazqueños de la familia Real y una serie mitológica de Zurbarán sobre los trabajos de Hércules. La rendición de Breda (1634), de Velázquez; Victoria de Fleurus (1634), de Vicente Carducho o Hércules y el toro de Creta (1634), de Francisco de Zurbarán, piezas que en su día formaron parte de la decoración del edificio barroco que, en 1932, se convirtió en el Museo del Ejército”. Aunque el estado de conservación, explicaban, es aceptable y “no cuenta con patologías importantes en los forjados, el avanzado estado de deterioro de la cubierta recomienda que ésta se sustituya. Prima la utilización preferente de las crujías principales de las plantas baja y primera como espacios de uso expositivo: Salón de Reinos (la restauración de las pinturas de este emblemático espacio serán objeto de un proyecto específico aparte), Sala de la Reina, Sala de Armas, Salas de Artillería…”. Otro de los elementos singulares del edificio es su escalera de honor. La ejecución de la rehabilitación del Salón se ha dado en tres fases: la redacción del proyecto de descubrimiento, conservación y restauración, acentuando en el cuidado de las pinturas originales del Salón de Reinos; la redacción del proyecto de tratamiento de acabado y reintegración del estrato de dichas pinturas y, posteriormente, la ejecución de estos planes.

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El importe de licitación de estos trabajos es de más de dos millones euros -según explicaban desde el Prado- “las obras previas se abordarán con presupuesto del museo generado en los últimos ejercicios y tendrá un presupuesto de 1,5 millones de euros así como una duración de 37 meses”, señaló la directora adjunta de administración de la pinacoteca, Marina Chinchilla.

Además, “a esto hay que sumar la restauración de elementos vinculados a la historia del edificio como frescos y la recuperación de la visibilidad de la fachada sur del edificio, donde se encuentra una de las estancias más llamativas, la Sala Árabe del Museo del Ejército, las esculturas que recubren la fachada del inmueble, cuyo importe de licitación se estima en 143.921 euros”.

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