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CON EL DÍA POR DELANTE

Regular la convivencia

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Así de entrada, el título del real decreto aprobado el pasado 9 de abril por el Gobierno de la Comunidad de Madrid no tiene demasiada buena pinta. “Marco regulador de la convivencia en los centros docentes de la Comunidad de Madrid”. El texto, en realidad, se centra en explicar cómo se aplicarán los procedimientos con los que se pretende un loable objetivo: evitar y, en su caso, atajar y perseguir los episodios de acoso. Es ésta una cuestión muy importante, dado que cada vez son más -o quizá más conocidos- los casos terribles de acoso a niños por parte de sus compañeros.

Pero cabe hacerse ciertas preguntas: ¿es necesario para esto un marco regulador de la convivencia? ¿De verdad necesitan docentes y padres una norma institucional para saber cómo deben educar a los niños? Porque da la sensación de que cada vez son más las normas y menos los resultados. Es decir, en la era de los móviles, de los niños estudiando con tablets, de los grupos de whatsapp de padres… en la era de las comunicaciones, parece que la comunicación más básica, la más importante, la de enseñar a los niños a respetar a los demás, está en vía muerta.

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Eso, unido al sospechoso hecho de que la norma en cuestión diferencia entre casos de acoso y de LGTBIfobia hace pensar que este nuevo decreto es, en realidad, otro misil para inocular (todavía más) en las aulas la ideología de género.

Ante el acoso escolar, sea por el motivo que sea, tolerancia cero. Ante los intentos del poder de adoctrinar a los menores, también.

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