CON EL DÍA POR DELANTE

Revolución justa y vergüenza ajena

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Un pueblo en la calle. Un pueblo que se muere de hambre, de miseria y de humillación, en la calle contra el tirano que lo ha llevado al infierno. Una revolución justificada -la guerra justa de la que hablaron Santo Tomás de Aquino y San Agustín- que ha recibido el apoyo de países como Estados Unidos, Argentina, EEUU, Brasil, Colombia, Canadá, Honduras, Kosovo, Georgia… No busquen a España en la lista, porque no está. No estamos.

No busquen tampoco a la Unión Europea, que ha preferido difundir un comunicado ‘de mínimos’ y pedir la convocatoria de elecciones ‘libres y creíbles’. Debe ser que aún no se han enterado en Bruselas de que el problema en Venezuela es, precisamente, que no hay libertad ni credibilidad; que el país vive en el caos que lanza opositores por la ventana; que los 13 muertos de este miércoles de protestas lo son por las órdenes de un tirano como Maduro que prefiere ver morir de hambre a niños y enfermos antes que permitir que el pueblo elija a sus representantes.

Vergüenza ajena la actuación de quienes nos representan en España y en Europa. Vergüenza ajena que desde el Palacio de la Moncloa -y como prueba del secuestro de Sánchez por parte de la izquierda más radical- no se haya escuchado todavía un ‘viva Venezuela libre’; un ‘Guaidó, te apoyamos’. No es apoyar un golpe de Estado, es apoyar una justa rebelión. Pero Sánchez prefiere pasar una noche en Davos, hablar de ecologismo y olvidarse de dotar a España de un mínimo atisbo de dignidad internacional.