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TRIBUNA MILITAR

Viabilidad de un Ejército Europeo

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Por el general de División Jesús Argumosa Pila.

La propuesta de Macron, apoyado por Merkel, en los aledaños del centenario del Armisticio de la IGM, en la segunda quincena del pasado mes de noviembre, de crear un Ejército Europeo (EE) responde, fundamentalmente, a cuatro razones. La primera es la ambigua postura del presidente estadounidense, Donald Trump, con respecto al apoyo a la OTAN. La segunda nace de la propia Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea (EUGS), de 2016, cuando señala que la UE tiene la ambición de disponer de autonomía estratégica al objeto de ser un actor global.

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La tercera se encuentra en la dispersión de los gastos de defensa de la Unión Europea en el sentido de que se desperdician – según Bruselas – 26.000 millones de euros al año por duplicidad de recursos, sobrecapacidad y trabas en los sistemas de adjudicación[ https://elpais.com/internacional/2018/11/16/actualidad/1542390635_431550.html]. Hay una cuarta relacionada con el propio instrumento de la seguridad y la defensa actuando como vector integrador de la Unión Europea.

A ello se añade la actitud agresiva de Rusia desde 2014 materializada en la anexión ilegal de Crimea, en el apoyo militar a los separatistas ucranianos o en los recientes incidentes de la captura de marineros y buques ucranianos en los alrededores del Estrecho de Kersch, por parte de Rusia, el 25 de noviembre de 2108. Asimismo, el despliegue del nuevo misil ruso 9M729 incumpliendo el Tratado INF de 1987 y el anuncio del abandono de dicho Tratado, por parte de EEUU, dejan a Europa en una grave vulnerabilidad estratégica.

Parece claro que la actitud desafiante de Rusia sugiere la necesidad ineludible de disponer de una Defensa Europa con menos dependencia del paraguas atlántico. Las dificultades para conseguirlo son más políticas que financieras. No hay que olvidar que el gasto militar ruso no llega a la tercera parte del gasto militar de los países europeos. Es decir, no consiste en gastar más sino de gastar de manera más racional. Es un problema político, no un tema de dinero.

En relación con la duplicación y diversificación de armamento utilizado, una comparación del existente en la Unión Europea con el que tiene EEUU muestra claramente un excesivo número de sistemas de armas en la UE: en general, 178 frente a 30; de tipos de carros de combate, 17 frente a 1; de destructores/fragatas, 29 frente a 4; o en aviones de combate, 20 frente a 6. Todo ello denota la falta de un interés común europeo y una dispersión de activos militares de alto coste que aumentan los gastos de defensa.

La gran cuestión es ¿Qué Ejército Europeo queremos? En roman paladino, ¿se necesita una fuerza militar única bajo la dependencia y control de las actuales instituciones europeas con una estructura similar a la OTAN? ¿A qué clases de amenazas tiene que enfrentarse? ¿Para qué tipos de misiones – ejecutivas, de capacitación o ambas – debe diseñarse el EE? ¿Se quiere integrar en una sola fuerza europea la actual atomización de fuerzas multinacionales existentes en este momento en la UE bajo un único CG. europeo con su propio Estado Mayor? ¿Será complementario de la OTAN o será totalmente independiente?

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Y sabiendo que Europa se queda ante una situación de desequilibrio estratégico nuclear flagrante ¿qué pasará con el arma nuclear? Como queda la responsabilidad de su utilización. ¿En la única mano de Francia o existirá un Comité Político Europeo responsable del uso del arma nuclear? ¿Lo permitirá Francia? ¿Se seguirá contando con la actual estructura político-militar de la UE, es decir, con el Comité Político y de Seguridad (COPS) y el Comité Militar de la UE (CMUE) con su Estado Mayor de la UE (EMUE)?

Las dos iniciativas europeas más recientes relacionadas directamente con el posible EE son la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) y la Iniciativa Europea de Intervención (E2I). La PESCO, centrada en capacidades, es la opción germana de inclusividad – 25 países -. La E2I, patrocinada por Francia, aprobada fuera de la estructura de la UE, exclusiva, integrada por 10 países europeos, enfocada a misiones. Todo ello es reflejo de los recelos de los dos países más importantes de la Unión Europea a la hora de diseñar una política común de defensa y una defensa común.

Teniendo en cuenta lo expuesto hasta aquí, parece conveniente establecer algunas condiciones a que debiera estar sujeto la viabilidad del modelo de Ejército que necesita la Unión Europea para garantizar sus intereses y la defensa de su territorio y sus ciudadanos ante los riesgos y amenazas actuales y previsibles. Serían las relacionadas a continuación.

Antes de nada, es preciso tomar como apoyatura inicial la premisa capital de que la voluntad política es imprescindible. Sin voluntad política, el EE será siempre una utopía. De la misma forma, es obligado superar el concepto de soberanía en el entendimiento de que no se recorta la misma cuando se entrega el ejercicio y la titularidad de la defensa a las instituciones de la Unión. Cuanto más se refuerza la UE, más fuerte es cada país.

Diseñar la estructura militar del EE no tiene mucha dificultad. Se puede aprovechar la estructura político-militar de la UE, mencionada más arriba. También existe mucha experiencia en la organización y empleo de fuerzas militares multinacionales conformadas por diferentes países europeos, para distintas misiones y bajo variadas dependencias.
Asimismo, la integración de la industria europea de defensa junto con el establecimiento de una Academia Militar europea que unifique doctrinas y procedimientos son consustanciales a la creación del EE.

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En una primera aproximación, pueden existir cuatro modelos de EE. Uno primero, que el modelo se estructure en base a fuerzas militares multinacionales en variados formatos – pudiendo utilizarse las ya existentes -. Un segundo, que se estructure sobre los ejércitos nacionales de diferentes países. Un tercero en el que se emplearía el formato de la nación-marco. Y un cuarto podría ser mixto entre las tres anteriores o entre dos de ellas. Toda la estructura estaría bajo un Mando único, materializado en el Cuartel General actual, debidamente reforzado, desde el que las fuerzas militares se emplearían siempre con la bandera europea. Podría ser un CG. similar al de la OTAN de Mons.

El EE sería plenamente autónomo con capacidades de todo tipo para llevar a cabo operaciones en conflictos de alta intensidad y de baja intensidad, pudiendo actuar en cualquier parte del mundo donde estarían en cuestión los intereses europeos. Siempre actuando, de forma “complementaria” con la OTAN. Es indudable que serán necesarios acuerdos entre EEUU y la UE para reestablecer y mantener el equilibrio estratégico nuclear en Europa.

Lo que si es cierto es que el Ejército Europeo será un vector esencial de integración europea como ya se ha demostrado a lo largo de los últimos años, especialmente desde el establecimiento paulatino de distintas fuerzas multinacionales que han originado y facilitado posturas y tomas de posición únicas nacidas de los intereses comunes de los países que las conforman. La UE siempre ha superado grandes retos. Esperemos que también esta vez sepa imponerse a estos desafíos, recelos e incertidumbres.

Por el general de División Jesús Argumosa Pila.