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CON EL DÍA POR DELANTE

Y con Cataluña, ¿qué?

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Como si no hubiéramos aprendido nada, o, mejor dicho, como si Pedro Sánchez no hubiera aprendido nada, seguimos los españoles asistiendo al golpe de estado permanente e indisimulado -esta vez administrativo- del separatismo catalán sin decir ‘esta boca es mía’.

Nos dice el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que el Gobierno autonómico -subrayamos lo de autonómico- quiere «extender la presencia a los cinco continentes» (con las embajaditas, ya saben), y que Cataluña esté “presente en África y Asia, más allá de sus 12 delegaciones actuales en Europa y Estados Unidos”: “Son continentes que tenemos muy presentes, y en los próximos meses haremos evidente que el Govern va mucho en esta dirección”, decía este lunes el señor president. Si fueran el andaluz Juan Manuel Moreno o el extremeño Fernández Vara los que hablaran de presencia exterior, nos vendrían a la cabeza imágenes de espacios en los que se promocione la cultura andaluza o la gastronomía extremeña. Pero, en el caso catalán, sabemos que estas embajaditas hablan de ‘país’ -y no precisamente el español- y tratan de convencer al desprevenido extranjero de la existencia de un estado al margen del resto de España. Todo con dinero público y con la aquiescencia del presidente en funciones.

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Nunca fue muy nuestro lo de escarmentar en cabeza ajena. Sánchez tendrá que toparse él solito con la disyuntiva: seguir contentando al separatismo a cambio de traicionar España o acabar, como Rajoy, en un callejón sin salida que le obligue a actuar. Veremos qué elige.

Torra quiere extender las ‘embajadas catalanas’ a Hispanoamérica, Asia y África

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