Ángela Sánchez, la profesora que recogió miles de firmas para prohibir los móviles a menores de 16 años, asemeja la prohibición de los móviles con la de «fumar en las terrazas» o «no vender alcohol a menores». «Al principio todo el mundo se llevaba las manos a la cabeza, pero hoy lo ven como algo normal y necesario», asegura.
