Julissa Guerrero, médico residente y miembro de la asociación MIR España, lanza una denuncia contundente: “Una médico residente NO puede ser MADRE”. Guerrero explica cómo el sistema de formación sanitaria fue diseñado en una época en la que la mayoría de médicos eran hombres, dejando totalmente de lado la conciliación familiar. Hoy, con una mayoría de mujeres en la residencia, este modelo se ha vuelto obsoleto y profundamente injusto.
