Las empresas reguladas, como Telefónica, están influenciadas por el gobierno. Una simple llamada telefónica y un susurro al presidente de cualquiera de estas compañías reguladas se convierten en una orden para ese presidente. En el caso de Telefónica, nombres como Javier de Paz y Trinidad Jiménez están entre aquellos que responden a los intereses del gobierno. El nepotismo, una preferencia desmedida hacia parientes y amigos, ha arraigado en el país durante muchos años.
