La tensión en el Golfo Pérsico por el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha provocado que las líneas de suministro logísticas en todo el mundo se hayan visto afectadas. Una de las más críticas es la energética. Una escasez de la que Europa no se libra pues pese a no tener una gran dependencia del crudo y el gas iraní, el alargamiento del conflicto ha provocado la necesidad de adaptarse.
