Josep Maria Francàs expresa su preocupación por el Tribunal Constitucional, criticando su supuesta parcialidad y la influencia ideológica desde la llegada de Cándido Conde-Pumpido. Considera que el tribunal favorece sistemáticamente al PSOE, lo que compromete su imparcialidad y la confianza en sus decisiones. Francàs también sugiere que el tribunal podría estar extralimitándose en sus funciones, y se pregunta si hay mecanismos legales para contrarrestar estas acciones. Concluye que el Tribunal Constitucional ya no cumple adecuadamente su función.
