No hubo unanimidad pero sí mayoría: 5 de los 7 magistrados del Tribunal Supremo lo tuvieron claro apenas una semana después del visto para sentencia: Álvaro García Ortiz es condenado a 2 años de inhabilitación. Una condena histórica, sin precedentes: nunca antes se había condenado a un Fiscal General. Una vergüenza nacional que ya atraviesa fronteras. Una condena que señala directamente al Gobierno, a un Pedro Sánchez que lleva meses defendiendo la inocencia del Fiscal General a capa y espada, la última vez, días antes de que declarase, en la que volvía a reiterar, quizá como amenaza, quizá como forma de meter presión, que García Ortiz era inocente. Un presidente del Gobierno que ayer no quiso pronunciarse, pero que el pasado mes de marzo exigía un perdón para el número uno de la Fiscalía, quizá ahora él, Sánchez, deba pedir perdón a todos los españoles.
