Aunque exista un silencio informativo y político, continúa el genocidio de cristianos. Un sacerdote nigeriano, don Matthew Eya, fue asesinado a tiros la noche del 19 de septiembre en el estado de Enugu, en el sureste del país. El párroco de la Iglesia católica de San Carlo iba conduciendo por la carretera, de regreso a la parroquia, cuando unos asaltantes que iban en motocicletas dispararon a los neumáticos del vehículo, obligándolo a detenerse. El padre Matthew recibió múltiples disparos. Medios locales aseguran que fue un ataque premeditado.
