El motivo de este entendimiento es eminentemente defensivo y práctico: frenar la maniobra de la izquierda, que a diferencia de la derecha, acude a estas elecciones al Senado con una lista unificada llamada ‘Senado de Progreso’, en la que se integran el PSOE, Frente Amplio y sus socios. Para entender por qué se produce este acuerdo hay que acudir a la pedagogía del sistema electoral del Senado, que es completamente distinto al del Congreso de los Diputados.
Mientras que en el Congreso elegimos listas cerradas de partidos, en la Cámara Alta se vota directamente a candidatos individuales con nombres y apellidos en una papeleta abierta. En las provincias peninsulares se eligen cuatro senadores en total, pero cada partido solo puede presentar tres candidatos y cada ciudadano solo puede marcar hasta tres casillas. Esta estructura otorga una enorme prima al ganador: la lista o el bloque más votado en cada provincia se lleva casi automáticamente tres senadores, mientras que el segundo clasificado se conforma con solo uno. Los partidos que quedan en tercera posición o los que dispersan su voto se quedan directamente sin representación. En las pasadas elecciones de 2023, Vox obtuvo alrededor de 7 millones de votos en el Senado que no se tradujeron en escaños. De cara a esta cita electoral, la división del voto de la derecha amenazaba con dar la primera plaza a la lista conjunta de la izquierda en muchas circunscripciones, lo que hubiese supuesto para el PP pasar de tres a un solo senador por provincia y perder hasta 40 escaños en la Cámara. Para corregir esta aritmética, el acuerdo entre el PP y Vox se ha estructurado en tres fórmulas concretas según la provincia. La primera fórmula se aplica en seis provincias (Valencia, Castellón, Cádiz, Baleares, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife), donde Vox renuncia a su propia lista e integra a un candidato independiente propuesto por ellos dentro de la candidatura del PP. De este modo se agrupa todo el voto en una misma papeleta para asegurar los tres senadores del bloque. La segunda modalidad afecta a catorce provincias. Aquí Vox no se retira, pero presenta únicamente a un candidato en lugar de tres para no dispersar el apoyo de los electores de derechas. La tercera fórmula se ejecuta en tres provincias, Guipúzcoa, Gerona y Tarragona, donde históricamente al PP le resulta imposible sacar representación. En estas tres circunscripciones el Partido Popular no presenta lista al Senado, dejando el espacio a los votantes que quieran apoyar la opción de Vox. Además, conocemos la última hora sobre Ceuta y las alertas sobre nuevas manifesaciones que plasman la violencia de Francia. En la mesa de ‘Dando Caña’: María Montero, Ignacio Basco, Arturo Moreno y Pablo Mariñoso.
