Hoy, dos meses y medio después, finaliza la regularización masiva. No solo no la han resuelto sino que han aportado más sombras que luces en un tema de tal calado. Porque no hablamos de un trámite menor. Hablamos de cientos de miles de personas que podrán acceder a una autorización provisional para residir y trabajar. Hablamos de servicios públicos, de vivienda, de sanidad, de educación, de empleo y también, aunque algunos no quieran mencionarlo, de consecuencias políticas a medio plazo: sus votos serán decisivos en unas futuras elecciones. Una artimaña más de este Gobierno. Y ahí está el problema: la falta de transparencia. Mientras tanto, Pedro Sánchez vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: convertir una cuestión de Estado en una operación política. En lugar de un gran acuerdo migratorio, una regularización masiva. En lugar de control, relato. En lugar de consenso, imposición. Porque regularizar no puede ser simplemente abrir la puerta y después improvisar. Regularizar exige explicar, controlar y asumir responsabilidades. Además, volvemos a hablar del ‘caso Leire Díez’, ya que el juez Pedraz ha imputado a 25 personas más, entre ellas la presidente de la SEPI. Hablamos, además, con Salomón Aguado, alcalde de Pinto, tras anunciar que cerrará, de forma «inmediata», el centro de menas que abrió el Gobierno de Sánchez. En la mesa de análisis: Javier Sastre, Miguel Ángel Durán, Josep María Francás e Ignacio Basco.
