La agricultura española afronta una de las mayores crisis de su historia reciente en tres de sus sectores más emblemáticos. La presión de las importaciones procedentes de terceros países como Marruecos y las grietas en los controles aduaneros están apartando al producto nacional. En lo que va de año, siete de cada diez tomates importados por España proceden de Marruecos, favorecidos por las preferencias aduaneras de la Unión Europea. Las compras al reino alauí se han incrementado un 50% en solo dos años, ahogando a las explotaciones nacionales. Los agricultores denuncian una clara competencia desigual: producir en España es mucho más caro por las exigencias laborales y sanitarias comunitarias. Como resultado, mientras Marruecos bate récords de venta… Las exportaciones del tomate español se han hundido un 36% en la última década.
