La performance de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz ya está teniendo consecuencias notables en medio de la presentación de su pacto para un gobierno de coalición. Entre las medidas anunciadas, destacó la intención de poner fin a los vuelos nacionales de menos de 2 horas y media, siempre que exista una alternativa en tren. El objetivo de esta medida sería reducir las emisiones de gases contaminantes y promover un mayor uso del sistema ferroviario.
Sin embargo, esta propuesta ya ha tenido un impacto económico significativo. Los mercados reaccionaron de manera negativa, y la bolsa se hundió, cerrando la sesión con una caída del 2,6% en el valor bursátil, lo que se tradujo en una pérdida de 615 millones de euros. El pacto también incluye medidas como el aumento del salario mínimo por encima de los 1.080 euros, un endurecimiento del impuesto de sociedades y la polémica reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo. Los empresarios han rechazado firmemente esta última propuesta, argumentando que serán ellos quienes tendrán que asumir el costo.
El aumento del salario mínimo supondrá un coste adicional de 3.800 millones de euros, y la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo podría traducirse en una menor productividad. Como ejemplo, se menciona que Francia, nuestro país vecino, trabaja menos horas a la semana y tiene la menor productividad en Europa. La intención de crear nuevos puestos de trabajo para compensar esta diferencia podría aumentar el costo laboral y, en última instancia, tener efectos contraproducentes. Además, la mayor regulación del mercado del alquiler aumentará la tensión en un sector que ya es problemático desde la entrada en vigor de la ley de vivienda.
La oferta de alquiler se ha reducido en más del 30%, y los costos han vuelto a aumentar. El pacto entre Sánchez y Díaz ya ha tenido repercusiones notables, pero su implementación dependerá de contar con una mayoría en el Congreso de los Diputados. Esto significa que PSOE y Unidas Podemos deberán obtener el apoyo del PNV y Junts, dos partidos que no comparten plenamente sus postulados económicos. Detrás del escenario de este teatro político se encuentra la cuestión de la amnistía a los líderes independentistas catalanes, que sigue siendo un tema de gran controversia.
