Nunca antes la carta magna de España había estado tan pisoteada. Mañana, los españoles celebramos los 47 años de la Constitución Española pero lo haremos con recelo, mientras unos reivindicamos su valor verdadero, otros se empeñan en seguir haciendo de ella un mero papel con poco significado. Mañana a Pedro Sánchez se le llenará la boca con palabras vacías sobre el Estado de derecho, pero de nada valdrán ante los hechos, continuos, con los que lo menosprecia. Habla de la Constitución pero parece olvidarse de ella cuando decidió aprobar la ley de amnistía únicamente por intereses propios. Habla de Constitución cuando día sí… y día también muestra su desprecio al poder judicial. Habla de la Constitución cuando ha decidido ceder el país a aquellos que no buscan más que separarlo y dividirlo, incluso haciendo un hueco en el Congreso a aquellos que un día decidieron acabar con la paz y sembrar el terrorismo en nuestro país.
