El Pentágono pone a España en el punto de mira. Hay un documento. Un correo interno en el que aparece el nombre de España junto a una palabra que, hasta hace muy poco, habría parecido impensable en el vocabulario de la Alianza Atlántica: suspensión. Reuters lo ha publicado. Un alto funcionario estadounidense, bajo anonimato, ha confirmado que el Departamento de Defensa de Estados Unidos está evaluando opciones para penalizar a los aliados de la OTAN que no respaldaron las operaciones militares en la guerra contra Irán. Entre esas opciones: apartar a España de cargos relevantes en la Alianza, y revisar el apoyo histórico de Washington a la reclamación británica sobre las Islas Malvinas. Dos señales. Dos avisos. Uno para Madrid. Otro para Londres. El detonante es conocido. Cuando Estados Unidos solicitó a sus aliados derechos de acceso, estacionamiento y sobrevuelo para sus operaciones en Irán, España negó ese acceso. El propio correo del Pentágono lo define sin ambigüedades: el sobrevuelo es «el mínimo imprescindible para la OTAN». No un favor. No una deferencia. El mínimo exigible. El presidente del Gobierno ha optado por quitarle importancia.
