Pedro Sánchez vuelve a instrumentalizar una institución internacional esta vez la OTAN con un único objetivo: mantenerse en La Moncloa a toda costa. ¿Está sacrificando su política exterior por conveniencia nacional? ¿Quién puede apretar el «botón nuclear» de su gobierno Frankenstein? ¿Qué papel juega realmente la izquierda y la cumbre militar en todo esto?
En este análisis desmenuzamos cómo Sánchez ha convertido un debate internacional en una nueva maniobra de supervivencia política. Ni excepciones, ni liderazgo: puro postureo interno.
