Salen a la luz nuevas revelaciones sobre redes de explotación sexual infantil en Londres, con acusaciones de encubrimiento y negligencia institucional. Durante años, el alcalde Sadiq Khan y la Policía Metropolitana negaron la existencia de bandas de abusadores, pese a informes que detallaban casos de niñas drogadas y violadas. Solo tras la presión mediática, admitieron que la explotación en grupo era “más variada” de lo que decían. La exdetective Maggie Oliver denuncia que Londres repite los mismos errores de Rochdale y Manchester: mirar hacia otro lado mientras se destruyen vidas.
