La especialización de los países en ciertos sectores es esencial para el funcionamiento económico global, y las batallas arancelarias no benefician a nadie. A través de ejemplos como los aranceles sobre los automóviles entre Estados Unidos y Europa, Carlos Perreau de Pinnick analiza cómo las decisiones comerciales están influenciadas por intereses y negociaciones. Además, se plantea la deslocalización industrial y el impacto en lugares como Detroit, mostrando que no existen «buenos» y «malos», solo intereses que deberán negociarse para llegar a acuerdos que beneficien a todos.
